En Vaqueros encontraron una mariposa con cara de cocodrilo

Interior
Insecto encon-trado en Vaqueros
Fernando Albeza, un vecino de Vaqueros, encontró la semana pasada mientras caminaba por el barrio Olivera, un extraño insecto vivo con cara de cocodrilo y alas de mariposa. El ejemplar fue llevado al museo de Ciencias Naturales.

 

Eran cerca de las 7 de la tarde del martes pasado, cuando Alberza descubrió en la verada por donde caminaba, un insecto de casi 10 centímetros que se movía. Motivado por la curiosidad del hallazgo decidió capturarlo en un frasco y llevarlo a su casa. Efectivamente el insecto tenía cuerpo de mariposa con colores que varían entre el verde, amarillo, marrón, negro, gris y blanco. Su cabeza posee forma de cocodrilo.   

En vano procuró alimentarlo, al día siguiente amaneció muerto. "Cuando lo encontré pensé que era una hormiga que llevaba una mariposa, pero cuando me acerqué abrió las alas y vi que tenía los dos falsos ojos que tienen las mariposas. Le puse frutas, verduras y todo tipo de hojas para que se alimente, pero amaneció muerto", relató Albeza. 

Por la rareza del ejemplar, el vecino de Vaqueros decidió llevarlo al Museo de Ciencias Naturales de ésta ciudad. 

La mariposa es insecto hemíptero que comúnmente habita los bosques húmedos tropicales de México, Centroamérica y Sudamérica, en donde se lo conoce como machaca, chicharra-machacuy, víbora voladora, mariposa caimán o cocoposa (como se la conoce en España). 

Se alimenta de la savia de determinadas plantas. Mide entre 85 a 90 milímetros de largo. Se caracteriza por la forma de su cabeza abombada  de 23 a 24 milímetros de largo, con aspecto de maní y falsos ojos para parecerse a un lagarto. Presenta abundantes motas de colores amarillo, anaranjado, castaño, gris, negro y blanco y grandes ojos falsos en las dos alas posteriores. Al extenderse, las alas anteriores alcanzan 10 a 15 centímetros. Cuando es atacado se defiende soltando una sustancia de olor desagradable.

 

Leyenda colombiana

En los 70’ el reportero colombiano Henry Holguín, en un viaje a Putumayo narró sobre este insecto, desconocido para la época, que su picadura producía la muerte, si el afectado no tenía relaciones sexuales antes de las 72 horas.