POR DEUDAS DE DROGA

Diez años de cárcel para un tío “entregador” de su sobrina

La abuela lo había denunciado porque un tío la habría entregado a su nieta por deudas de drogas. A. A. H. fue condenado a diez años de prisión por el delito de abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de L. H. (una menor).

NDS |

La abuela de la nena denunció al tío porque la habría entregado para pagar deudas de drogas.

La jueza Norma Vera en el fallo, lo declaró reincidente y  absuelto del delito de robo con arma por el que también había llegado requerido a juicio, por mediar el beneficio de la duda. A. A. H. fue condenado por un hecho ocurrido en barrio Justicia y en inmediaciones de Asentamiento Santa Mónica.

El día del hecho, los padres de la víctima (5 años) habían dejado a la menor y a sus dos hermanitos al cuidado del imputado.

Por la tarde, el tio de los chicos, llevó a la niña de cinco años y a su hermanito de 3 años a los márgenes del río, donde la menor fue sometida sexualmente por otro sujeto no identificado.

La denuncia fue presentada por la abuela de los niños, quien señaló que el imputado podría haber entregado a su nieta para saldar alguna deuda por drogas, ya que es adicto a sustancias estupefacientes.

Por otro lado, A. A. H. y Diego Armando Albornoz estaban acusados por un robo ocurrido en un residencial ubicado en calle Alberdi de la ciudad de Salta. Su ADN será incorporado al Banco de Datos Genéticos.

Pintadas intimidatorias contra la jueza

Iniciado el debate que, en la noche del martes a las 23 terminó con la condena de 10 años de prisión por la figura de entregador, tuvo un condimento particular y llamativo.

Se trata de pintadas que aparecieron en distintos puntos de la ciudad, en la cual cómplices del joven condenado intentaron intimidar a la fiscal, María Luján Sodero, quien llevó adelante la parte acusadora durante el juicio.

Según pudo conocer este medio, las pintadas, con leyendas que hacían referencia al acusado y a su posición en el manejo de la droga en la zona de sudeste de la ciudad, donde ocurrió este hecho, aparecieron tras las primeras audiencias, en las cuales los testigos se mostraron con temor al momento de prestar declaración, sobre todo respecto al autor del abuso sexual, a quien la menor de 10 años identificó como "el jefe, el jefe gordo".

Se cree que con esta maniobra, delincuentes vinculados al mundo de las drogas intentaron evitar que salgan a luz otros datos que pudieran ayudar a identificar al autor de la violación de la niña de 10 años, quien fue entregada por su tío, con el objetivo de saldar una deuda por drogas con el jefe narco, a quien la policía no pudo detener hasta el momento.

Las pintadas iban dirigidas a la fiscal, quien, pese a ello, siguió adelante con el caso y logró la condena del tío de la menor.

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