Néstor Gauna
Director

Respuesta al Sindicato de Prensa

Yo, el misógino

-Hola, buen día -Hola Néstor...che te enteraste lo que anda circulando de vos en las redes? -Ehhhh?, no se nada, que hay? -Te reenvío lo que me llegó y sacá tus conclusiones -Meta, gracias. Chau. -Chau.

Por Néstor Gauna para NDS |

Respuesta a una historia supuestamente basada en hechos reales

Así comenzaba mi mañana del martes en Salta.

Cuando me llegaron los mensajes y los comencé a leer, no puedo asegurar que me asombraran porque en realidad eran/son continuidad de otro mensaje que circula desde la semana pasada donde se denosta al Grupo GG que edita Nuevo Diario de Salta, del cual soy director (al hablar de Grupo GG se engloba a todo el personal). Entiendo que el mensaje se refiere a mí cuando afirma con énfasis: ¡Gorilas Mediáticos!

Renglón seguido la firma del Sindicato de Prensa de Salta.

Estas dos palabritas –“gorilas mediáticos”- según una acepción podría significar: “individuo, casi siempre militar que toma el poder por la fuerza”, en este caso a través del poder comunicacional del "diario chiquito". O esta otra acepción: “policía o militar que actúa con violación a los derechos humanos”.

Evidentemente no encuadro en estas acepciones por lo que deduzco que esa frase fue usada principalmente porque es altisonante y "queda" bien.

Obviamente que la lectura de estos nuevos mensajes dispararon internamente en mí el qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué -básicos para tener un panorama informativo de la cuestión- y le ganaron a los otros temas que tenía agendados para esa jornada llevándome a analizar esta situación con mayor detenimiento.

Para ubicar al desorientado lector le digo que estamos ante un problema doméstico que se convirtió en personal y público por los hechos que siguieron.

El qué, quién, cuándo, cómo y dónde se resumen con el siguiente relato, mientras “el por qué” lo dejo para el final porque es mi conclusión:

El ya olvidado paro general del 6 de abril tuvo -según quien lo comente- dispar porcentaje de acatamiento o adhesión; en Nuevo Diario sólo una persona no asistió a trabajar y se entiende y se justifica porque esa persona -a la que llamaremos Gonzalito- es el secretario de actas del Sindicato de Prensa Salta. Día previo a esa fecha con una de mis hijas nos ausentamos de la provincia, creyendo que el paro sería de alta adhesión en el "diario chiquito".

Con esto desmiento lo que el primer comunicado dice en una parte sobre que "reconoció que obligó a los trabajadores a asistir ese día al diario bajo la premisa de aplicar estos descuentos compulsivos". Reitero, juega a mi favor mi ausencia y la profesionalidad y responsabilidad de los que sienten el periodismo como el sacerdocio que es y que de motus propio asistieron a cumplir sus tareas.

A mi regreso las novedades se pusieron al día y con ellas, el saber que sólo Gonzalito no había asistido (Ah, aclaro que lo de Gonzalito es porque lo conozco desde pequeño por ser hijo de un amigo mío ya fallecido, lo que facilitó su inclusión a este medio, aunque ahora haya mostrado las uñas).

A fin de mes, como todos los fines de mes, se remitieron las novedades al estudio contable que realiza las liquidaciones de sueldos y se le descontó a Gonzalito su inasistencia, respetando su postura al paro. 

Esto motivó que presentara una nota requiriendo explicaciones sobre el por qué del descuento. Se le contestó también por nota lo que el estudio argumentó con la correspondiente explicación del descuento de ese día, considerándosele su derecho a adherir al paro y encuadrando su inasistencia como falta con aviso. Luego de esta respuesta es que apareció en las redes el primer comunicado donde me caratulan de gorila mediático.

Nuevamente Gonzalito presentó otra nota exigiendo el reintegro de lo descontado. Fue recepcionada por la oficina administrativa y entregada a mí, para su tratamiento. Reconozco que prioricé otras tareas durante dos días para enterarme luego que Gonzalito increpó a las administrativas de mala manera sobre la respuesta a su nota con expresiones como "ustedes están para mover las cosas y me tienen que dar una respuesta hoy porque sinó habrá quilombo" -casi como un sobreviviente del gremialismo k-.

Las damas en cuestión le explicaron que su nota ya se encontraba en mi poder y que podría hablar conmigo, ya que yo estaba en el lugar, contestando: "yo no tengo nada que hablar con él".

Al bajar de mi oficina y enterarme de este episodio fui a la radio -molesto, lo reconozco- y le dije que el modo de reclamo con sus compañeras no era el adecuado y que él no tenía que decir qué es lo que correspondía que ellas hicieran o qué es lo que debía hacer yo, priorizando lo suyo por encima de otros temas; que a mí en el diario su condición de gremialista no me importaba, que él es el operador de la radio. Negó que él hubiera actuado grosera, altanera e insolentemente con sus compañeras y luego me retiré.

Este hecho se tradujo en esta nueva serie de mensajes en la red, provenientes del Facebook personal de la Secretaria General del Sindicato de Prensa, (la señora Alejandra Paredes) con frases que supuestamente dije –mendaces por cierto- "me chupa un h.... el sindicato" o como que: "el Nuevo Diario no es una herramienta popular de divulgación informativa, ni es del periodismo de base, cada vez muestra su arquetipo conservador, déspota y maltratador", (creo que este párrafo enloda a los periodistas del diario chiquito y ellos pueden dar fe de cómo trabajan en este diario), "chiquito pero patotero; cueva financiera, reducto administrativo de negocios turbios....". Pero lo que me llamó la atención es cuando asevera "la misoginia lo pudo, como lo puede la violencia de género, como le gana el odio por los que piensan distinto".

A lo largo de mi vida y en las diferentes etapas que fui viviendo, aprendiendo, madurando y en especial estos últimos 15 años -la edad del Nuevo Diario- me han dicho cosas e insultado, de muchas maneras. Esta es la primera vez que me dicen misógino.

A mi entender misógino es la persona que siente odio o aversión a las mujeres. Provengo de una mujer y madre amada y admirable -que sigo extrañando-, Dios me bendijo con cuatro hermosas personitas (femeninas y mi mayor orgullo) que ojalá se rían de esta acusación, tengo una hermana que es mi ejemplo de amor a la familia, he compartido sueños e ilusiones con LA mujer, entonces me pregunto ¿por qué odiaría a la mujer?

Si fuera cierto lo que aduce cuando afirma que "He descubierto que a la patronal persecutoria de este medio, le resulta un punto de antipatía mi matrimonio; sí! así como lo leen." Se puede inferir que: estoy celoso de esa condición?, ello ya escapa a mi comprensión”).

Pues no, puede ser simpática cuando quiere, pero no, salvo el respeto hacia su tarea.

Esta acusación me dejó perplejo. Ahondé un poco más y resulta que hay un decálogo -o requisitos que cumplir para ser un misógino. Estas son las claves para detectarlos:

Misógino: En ocasiones puede concentrarse en una mujer para hacer bromas o simplemente que sea su objetivo como ejemplo. Su defensa para su comportamiento puede ser que está coqueteando, que es divertido o carismático. La mujer no debe dejar confundirse.

Comienza a actuar de manera irregular, puede pasar rápidamente de encantador a grosero o viceversa.

Hará promesas a mujeres que no intenta cumplir; sin embargo, para los hombres, por el contrario, casi siempre cumple su palabra.

Su comportamiento hacia las mujeres en general suele ser engreído, controlador y egocéntrico.

Es extremadamente competitivo, sobre todo con las mujeres. Si una mujer lo hace mejor que él social o profesionalmente, se siente terrible pero si pasa con un hombre es capaz de ver todo objetivamente.

Sin saberlo, trata a las mujeres de manera diferente a los hombres en el lugar de trabajo y entornos sociales, muchas veces reduciendo la importancia de la mujer.

Sexualmente, le gusta controlar y da poca o ninguna atención a su placer sexual.

Ejerce violencia verbal, psicológica, física y económica.

Puede desaparecer repentinamente de una relación sin finalizar, pero puede reaparecer tres meses más tarde con una historia barata para tratar de regresar.

Después de leer esto, la verdad es que no me veo reflejado en ese espejo pero me gustaría que alguna dama caritativa pudiera decir algo a mi favor, como que a veces soy un dulce total, …a veces; o esperar la contracara que sería que la secretaria general del Sindicato de Prensa Salta reciba cientos, quizás miles de adhesiones y también termine siendo -para la gremialista y los demás- aparte de gorila mediático un misógino mediático. Cosas de la vida.

En lo personal creo que la dirigente actuó primero desde un odio visceral muy curioso y entendible, casi diría como una leona cuando le tocan el cachorro y segundo con una reacción calculada para demostrar cómo el sindicato defiende a sus afiliados. Claro que hay que aclarar que Gonzalito es también su esposo. Y hubiera estado bueno que peleara con el mismo ahínco por la equiparación salarial de otra publicación gráfica, con la nuestra, por ejemplo.

También me extraña que no haya acudido al diálogo porque es destacable reconocer que, en varias ocasiones hemos solucionado con la dirigente gremial temas vinculados a nuestras actividades por esa vía.

Pausa: Al momento de estas líneas (jueves 18 de mayo) recibimos la inspección del Ministerio de Trabajo por una denuncia “no tan anónima”. No encontraron nada extraño, nada raro, todo bien, gracias.

Sigo: Bueno amigo/a ciberlector/a me queda aclarar “el por qué” de esta historia y es simple deducirlo.

Después de buscar información y pensar este problema doméstico, concluyo que esa fiereza en proteger y defender a un afiliado, casi como una madraza -oh, casualmente es Gonzalito-, obedece simplemente a que dentro de poco hay elecciones en el Sindicato de Prensa Salta y está bueno atacarme, ya que en el libre ejercicio de la “libertad de expresión” acepto y respeto lo que se pueda decir de mí -porque aprendí a convivir con muchos comentarios e insultos hacia mi persona- algunos “comentarios” con algunas verdades, muchos otros con sobredosis de mala intención, como en este caso… y en este juego no reaccioné nunca; pero el “miente miente que algo quedará” es cierto, por eso estas líneas, a modo de catarsis, a modo de otra campana porque no necesito aclarar, muchas personas me conocen y saben cómo pienso y actúo y sobre todo del respeto que siento por la mujer. Por eso está bueno hacer “campaña”, mediatizando este “maltrato patronal y abuso” … “y violencia de género…” y “misioginia….”, y… supongo que vendrán otras acusaciones, total todo sirve.

Un dato real: actualmente conviven en la capital salteña  tres diarios gráficos, varios diarios digitales y sitios web informativos locales, varios semanarios y equipos de prensa al servicio de políticos y empresas (no se pudo averiguar cuántos medios similares hay en el interior) y a marzo de 2013 existían –según un relevamiento oficial- 232 radios y 48 canales en toda la provincia (supongo que ese número ha incrementado), y que concentran casi un millar de periodistas en actividad. Entonces llama la atención que el gremio que los aglutina tenga pocos afiliados (no supera más de dos dígitos). Esta realidad habla a las claras de la “eficiencia” gremial, más aún cuando el tesorero es un hermano de la secretaria general y el secretario de actas es el consorte de la secretaria general.

Si estoy en lo correcto sobre el tema elecciones públicamente expreso un deseo: ojalá asuma otra conducción –en éste y en todos los gremios- porque la alternancia es muy positiva y necesaria. Mucho daño hacen los gremialistas que se perpetúan en el sillón gremial, pero que obviamente no quieren dejar su lugar cuando se acerca el final del mandato. Un amigo mío dice; “si querés conocer a alguien dale poder…”.

Lamento que el sindicato –a través de su secretaria general- me considere su enemigo, pero no está bueno ser el jamón del sandwich, porque me convirtieron –entre otras cosas- en misógino -que niego enfáticamente ser- sólo para que mi misoginia se traduzca en votos a futuro para la actual pareja sindical.

Néstor Gauna

Director de Nuevo Diario de Salta