Patricia Monserrat Rodríguez
Columnista invitada

Sobre tres obras humorísticas

¿De qué se ríen los salteños?

Los tiempos de crisis y debacles sociales han sido el abono más fértil para los teatreros; la historia de esta práctica demuestra que el teatro, si bien disminuye las producciones, no se amilana y hace su aporte pues hay algo urgente para decir. La naturaleza dialéctica, social, testimonial o política del arte escénico emerge y “planta su pica en Flandes”.

Por Patricia Monserrat Rodríguez para

El grupo de Marisa Ruiz viene de un importante éxito (Suegras bárbaras) y renovó la apuesta por la comedia de enredos.

En el teatro local, las producciones de los hacedores se han visto severamente afectadas por estos años post y las crisis estertóreas de estos meses han sido sublimadas por obras de otro calibre humorístico, distintas a la sátiras de Rafael Monti llegadas con el advenimiento de la corrupción.

El punto de fuga de los espectadores y creadores salteños se ha manifestado en tres producciones cómicas que a su vez evidencian dos formas de concebir el humor y nuevos temas de los que reírse.

Las producciones en cartel de este año en Salta son tres:

"La noche del matador" , con dramaturgia de Guillermo Camblor, puesta por el Grupo teatral El Altillo con dirección de Marisa Ruiz y producción de José Manenti. (Repone el 19 de octubre de 2018).

"Natalio, claramente sos vos" , dramaturgia y dirección de Leonardo Pilili, con prensa de Paula Lichenstein para el grupo Mateatro.

Sedúceme Shakespeare , de Leonardo Serrano, dirección y producción del incansable Omar Pizzorno y Loreto Paesani quienes son las cabezas visibles de ARPI Teatro .

El grupo de Marisa Ruiz viene de un importante éxito (Suegras bárbaras) y renovó la apuesta por la comedia de enredos, esta vez con muchas puertas junto a la clásica fórmula: un flamante matrimonio dispuesto a pasar la noche más deseada que se ve interrumpida por diversos y absurdas situaciones producto de un equívoco que podría ser fatal.

En el tránsito las situaciones hilarantes protagonizadas por las duplas cómicas secundarias son las que renuevan la carcajada y la sublimación del público.

El texto de Guillermo Camblor es una de las claves de la “pegada” de esta comedia: si bien responde a los intereses del circuito más porteño pues está plagado de chistes fáciles, indirectas y alusiones a la actualidad, propone un tema que identificamos todos: la noche de bodas con todas sus fantasías y miedos.

La dupla compuesta por el reconocido actor dramático Luis Caram y José Manenti satisfacen las necesidades de diversión de cualquier espectador.

Hay que decir que los tempos que manejan estos dos actores en escena no dejan resquicios para el aburrimiento, hay dinámica en las diferentes peripecias que habla del disfrute del elenco mismo, y de la acertada dirección de actores, teniendo en cuenta que se trata de un elenco numeroso para conciliar.

La dupla principal es un verdadero hallazgo para la comedia salteña, pues se trata de un actor como Caram quien “viene de otro palo” pese a que es dueño de una ductilidad innegable. José Manenti ya ha dado con esta clave divertida en trabajos anteriores y asume ahora la función de una especie de capocómico, además de asumir el riesgo de producir en estas épocas donde nada está asegurado.

Pero las otras duplas cómicas hacen su aporte al éxito: la protagonizada por Natalia Martínez (Carmen) y José Manenti, el botones, quienes se complementan muy bien en el romance secundario clásico de las comedias.

La joven alcanza momentos muy creíbles en las que el cómico colabora histriónicamente, aunque la picardía y el juego de la inocente se compran desde su primera aparición en escena.

La otra dupla muy eficaz en la maratón de risas es la de Gabriela Mangogña y Orietta Aid, quienes personifican a la Greta, provocadoramente “turra” y la señora “cornuda” que la persigue armada de los únicos elementos inverosímiles de la obra, aunque funcionales de escena. Si bien sus participaciones son menores potencian el equívoco de origen; con sus enredos, idas y vueltas mejoran la dinámica de sorpresa de la noche matadora.

Ahora, ¿de qué se ríen los salteños?

En La noche del matador , de las idas y vueltas de los romances, de las iniquidades de la edad de los varones amantes, quienes deben esconder la pócima de la seguridad sexual; por lo tanto hay que reírse de las “pausias”, de la sexualidad ayudada y de los sentidos dobles con los que el texto mina gran parte de los parlamentos.

Guillermo Camblor conoce todos los clichés y trucos del teatro popular del verano marplatense y su nombre es casi una garantía de éxito si se combina con un buen elenco.

Todo esto complementado con la escenografía adecuada para este estilo de producción. Vestuario más que prolijo y disfrutable a la vista; sólo la ausencia del momento musical produce una sensación de inacabamiento.

Por otra clave cómica aparece la producción de Mateatro"Natalio, claramente sos vos" ; una obra de dramaturgia local. Su autor, el actor y director Leonardo Pilili ya tiene en su haber el éxito de La teoría de la comedia romántica, con el cual repobló de gente joven las salas de pequeño formato.

La comedia es bastante simple en su intriga, podría decirse que habla del desamor o de cómo un joven aspirante a actor elabora una y otra vez el duelo de una ruptura amorosa con la ayuda de la amiga incondicional.

Mas, sería injusto no hablar de la forma más elaborada de esta comedia, hay aquí otra pretensión al hacer reír, es otro humor: reconocerse desde lo cotidiano, desde la frase trillada “no sos vos, soy yo” para invertir sus sentidos agregando además microescenas en las que ingresa el teatro mismo hecho teatro.

Así el espectador no sólo se ríe de sí mismo, pues siempre se tiene un rechazo amoroso guardado en un bolsillo, sino que conoce los dobleces de hacer teatro y se reencuentra con escenas de grandes galanes del teatro clásico que por H o por B han vivido esta experiencia (como el Cyrano de Edmond Rostand o la Nora de Ibsen)

"Natalio, claramente sos vos" vuelve a apostar por la construcción más meditada de la máquina cómica; hay otros relieves de búsqueda que se acercan a lo paródico con más guiños al espectador.

Diversas propuestas donde la música, la ruptura de la cuarta pared, el teatro dentro del teatro, la escenografía “pobre”potenciada y otras claves más propias del teatro independiente constituyen un ensamble que fortalece el humor distinto.

A esto se agrega la excelente actuación de Sofía Lajad, quien elabora dos roles: Fidelia y Epifanía, otra cargada sin duda. Sin embargo el desempeño eficaz de Pilili y el personaje de Epifanía logran entretener con esta propuesta fuera del circuito de lo comercial y no por ello menos popular.

La obra de Omar PizzornoLeonardo Serrano concierta con equilibrio matices del teatro más liviano y popular con el esfuerzo del teatrero independiente.

Cabe decir que Arpi es un grupo de los más tradicionales que surgieron en el teatro de postdictadura que ha podido fidelizar su público a costa de una producción eficiente.

Por estas razones la propuesta arpiana posibilita un doble efecto en el espectador: puede asumirse como una obra para entretenerse por las situaciones disparatadas de la dupla actoral que pone a funcionar el director. Y también puede ser oportunidad para ilustrarse con fragmentos de los clásicos shakespereanos dislocados del lenguaje trágico usual.

Sedúceme, Shakespeare aprovecha casi todo lo que tiene; desde la música que acompaña los breves momentos de transición, el vestuario que se resignifica con muy pocos retoques, el espacio, la utilería, etc.

Las actuaciones de Pablo Andrada y Ana María Rodríguez están bastante lejos de la naturalidad y verosimilitud propias de la comedia, siendo esto el elemento que desbarata por momentos la propuesta.

¿Y de qué se ríen esta vez? Nuevamente de los equívocos y desvaríos de un escritor sin luces quien, a la sombra del bardo inglés, trata provocar la risa. No está de más decir que la escena más celebrada por la platea disfruta del personaje afeminado que compone Andrada casi al cierre de la comedia, este momento del varieté de personajes es la evidencia del humor irreflexivo que siempre acierta con este gag.

- Patricia Monserrat Rodriguez
Crítica teatral
Correo: labutacateatro@yahoo.com.ar

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