AL CENTRO DE ATENCIÓN A JÓVENES

Por su peligrosidad, trasladan de unidad al menor que asesinó a Sandra Palomo

Así lo dispuso el juez Luciano Martini de la Sala I del Tribunal de Impugnación al resolver una serie de planteos, tanto de la fiscalía, la defensa y la Asesoría de Menores e Incapaces.

El menor ya fue trasladado a su nuevo lugar de reclusión.
El menor ya fue trasladado a su nuevo lugar de reclusión.

Para el magistrado, el menor presenta indicadores de violencia y debe permanecer en un centro de mayor complejidad.

En vista de ello, dispuso su traslado al Centro de Atención a Jóvenes en Conflicto con la Ley Penal N°1, ubicado en la avenida Houssay, en la zona norte de la ciudad. Dicha unidad posee una mayor cobertura de seguridad. La medida, según estableció el juez, tendrá carácter de definitiva y su control estará a cargo del Juzgado de Menores de Primera Nominación. Esto, mientras subsistan las condiciones que lo motivaron o hasta que el joven alcance la mayoría de edad. El menor en cuestión, no es otro que el adolescente que el 31 de agosto de 2019 sorprendió a la docente Sandra Palomo en el subsuelo de un supermercado de la zona norte, donde la atacó a cuchilladas, cargó el cuerpo en la caja de la camioneta de la víctima y se marchó. Ese mismo día, mientras la docente moría penosamente en la parte trasera del rodado, el joven paseó con la camioneta por toda la ciudad, se jactó del robo y al final del día, con ayuda de otros cuatro cómplices, arrojó el cadáver en un descampado de barrio Solís Pizarro.

Cabe señalar que el adolescente fue sobreseído por ser inimputable al momento del hecho, pues tenía 15 años. No obstante, y tras analizar el caso, el juez consideró al menor peligroso para sí y para terceros de acuerdo a los estudios incorporados en la causa.

“El fundamento de la medida de seguridad se encuentra acabadamente probado”, señaló el juez advirtiendo que el lugar a donde había sido enviado, en el Instituto Michel Torino, en Cerrillos, no cumple con los requisitos de seguridad, por lo que se dispuso su traslado.

Además de ello, ordenó que la medida de seguridad debe ser vigilada por la Jueza de Menores interviniente, en este caso Tatiana Dip Torres. Posteriormente, cuando el adolescente cumpla la mayoría de edad, entonces la competencia pasará al juez de Ejecución y Detenidos.

La decisión del juez viene a cuenta de una serie de apelaciones que se plantearon, tanto desde la defensa técnica del menor, como así también de dos fiscales como de la asesora de menores intervinientes, quienes se quejaron por un fallo dispuesto, en agosto pasado, casualmente por la jueza Dip Torres. En el mismo, la magistrada mantuvo la decisión dispuesta por la jueza de Garantías 8 Claudia Puertas, quien, al sobreseer al menor por inimputabilidad, ordenó una medida de seguridad que obligó a mantener recluido en un centro de atención al joven.

El juez también aceptó la petición de la fiscalía respecto a la unidad de alojamiento del menor, pues consideró que las instalaciones ubicadas en Cerrillos no solo eran de mínima seguridad, sino que tampoco tenía la capacidad para asistir al menor en los tratamientos recomendados. Con ello, Martini rechazó la solicitud de la defensa del menor y la asesora de menores, quienes se pronunciaron por levantar la medida de seguridad ordenada contra el adolescente.

Se muestra desafiante, rebelde y sin atisbos de remordimiento

Al evaluar los reportes sobre la salud mental del menor, el juez Martini priorizó los reportes de los profesionales del hospital Del Milagro y del Cuerpo de Investigadores Fiscales (CIF), quienes participaron de la junta médica que examinó al adolescente.

En su informe, los mismos concluyeron en que el menor “hace referencia a como sortea las normas; desafiando en distintas oportunidades a figuras de autoridad”.

“Hace en uso particular de la libertad, siguiendo sus códigos propios, por lo que se evidencian indicadores de ocultamiento, manipulación y mendacidad”, agregaron los peritos. “También se observa falta de empatía, ausencia de remordimiento, angustia y culpa”.

Conducta peligrosa para terceros

En cuanto a indicadores de peligrosidad para sí mismo o para terceros, indicaron que encontraron “componentes psicopáticos compatibles con conductas peligrosas para terceros. (Se evidencian indicadores de déficit en el control de los impulsos, con escasa tolerancia a la frustración).”.

Sobre la personalidad del adolescente, los peritos “infieren una personalidad psicopática y narcisista. En su grupo de pares, emerge como figura de líder, desplegando los mecanismos descriptos en personalidades psicopáticas: manipula, seduce, utiliza, miente a fin de conseguir su objetivo”.

“Si bien reconoce la figura de autoridad, no las respeta. Trasgrede las normas y la ley”.

En materia de afectividad y reacciones emocionales, en tanto, se vincula de manera trivial y superficial, sin capacidad empática hacia los demás.

También dijeron que “no se observa angustia, culpa o remordimiento. Intolerancia y descompensación ante la frustración”, a lo que se suman “conductas funcionales e impulsivas” con “indicadores de impulsividad manifiesta”.

En base a este diagnóstico, el cual no evidencia mejora ni mucho menos alguna seña de arrepentimiento por parte del menor, el juez Martini compartió la decisión de que se mantenga de manera definitiva la medida de seguridad que tendrá al chico en reclusión.

 

 

 

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