El CNE denunció bloqueos y resistencia en avanzar con el reencuentro de votos en Honduras
El proceso de escrutinio de las elecciones generales continúa detenido en medio de crecientes tensiones políticas e institucionales, mientras el Consejo Nacional Electoral (CNE) denuncia bloqueos y resistencias que impiden avanzar con el recuento.
A casi tres semanas de los comicios, el CNE enfrenta una paralización que ha extendido la incertidumbre sobre los resultados definitivos. La consejera Cossette López expresó su frustración por la situación, advirtiendo que la inacción de los partidos y la falta de cooperación de las fuerzas de seguridad. López llegó a afirmar que “lo único que falta es que le metan fuego al Consejo Nacional Electoral” para ilustrar el nivel de bloqueo que, según ella, sufre la institución.
El escrutinio especial debía iniciar hace días para revisar alrededor de 2.792 actas con inconsistencias, que podrían ser decisivas para la proclamación oficial de los resultados. Sin embargo, el proceso se ha visto obstaculizado por la falta de acreditación de representantes de algunos partidos en las juntas de verificación y por problemas técnicos y administrativos que aún no han sido resueltos.
La presidenta del CNE, Ana Paola Hall, también ha denunciado presiones, hostigamientos y amenazas, subrayando que la demora en el escrutinio no se debe a fallas técnicas, sino a obstáculos externos y divergencias entre los actores políticos. La ley electoral hondureña establece como plazo máximo el 30 de diciembre para dar a conocer los resultados oficiales, fecha que se acerca y aumenta la presión sobre todas las partes involucradas.
La tensión política se refleja en las disputas entre los principales candidatos. Según los resultados preliminares con más del 99% del escrutinio, Nasry ‘Tito’ Asfura, del Partido Nacional, lidera con cerca del 40,5% de los votos, seguido por Salvador Nasralla, del Partido Liberal, con alrededor del 39,2%. La candidata de Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada, ocupa un tercer lugar con aproximadamente el 19,3%, y ha rechazado los resultados parciales mientras exige un conteo más exhaustivo.
Las disputas internas y los bloqueos al escrutinio han generado advertencias de observadores internacionales y llamados a respetar la voluntad popular expresada en las urnas. Organizaciones nacionales e internacionales han subrayado la necesidad de acelerar el proceso para evitar una mayor erosión de la confianza en las instituciones electorales hondureñas y garantizar una transición ordenada una vez que se proclamen los resultados definitivos.
Fuente: Infobae


