Un procedimiento de rutina sobre el río Bermejo derivó en uno de los decomisos más importantes de pasta base de cocaína registrados en esa franja fronteriza de la provincia de Salta.
Durante el patrullaje, efectivos de la Gendarmería Nacional Argentina interceptaron una lancha inflable que había ingresado desde Bolivia y que era conducida por un ciudadano de ese país, quien viajaba acompañado por tres menores de edad. El operativo se concretó este jueves en un tramo del Bermejo señalado de manera recurrente como vía de cruce ilegal de sustancias.
Según informaron fuentes oficiales, la embarcación llamó la atención de los uniformados al intentar modificar su trayectoria para eludir el control. La maniobra, lejos de prosperar, terminó con la lancha encallada entre la vegetación ribereña, en inmediaciones de San Ramón de la Nueva Orán, lo que facilitó la intervención del personal de la Sección “Núcleo” del Escuadrón 20 Orán.
Ya con la embarcación asegurada, los gendarmes realizaron una inspección minuciosa. Debajo de uno de los asientos hallaron una bolsa de arpillera que contenía 25 paquetes rectangulares, comúnmente conocidos como “ladrillos”, utilizados en el tráfico de estupefacientes. Dado que el lugar no ofrecía condiciones adecuadas para un procedimiento de mayor complejidad, la lancha, la carga y sus ocupantes fueron trasladados a una subunidad de la fuerza para continuar con las actuaciones. En tierra, tomó intervención el Auxiliar Fiscal de la Sede Fiscal Descentralizada de Orán.
Las pruebas de campo realizadas con reactivos Narcotest confirmaron que la sustancia incautada era pasta base de cocaína. El pesaje final arrojó un total de 25 kilos con 955 gramos, distribuidos en los bloques secuestrados, que quedaron incorporados como evidencia en una causa penal por tentativa de contrabando de estupefacientes.
Desde Gendarmería Nacional Argentina destacaron que se trata de uno de los mayores decomisos de este tipo de droga en esa zona de frontera, un corredor fluvial históricamente utilizado para el transporte clandestino por su geografía y la dificultad de control permanente.
Por disposición de la Fiscalía interviniente, el adulto fue detenido y quedó a disposición de la Justicia Federal. En paralelo, se activaron los protocolos correspondientes para los tres menores que viajaban en la lancha: las autoridades ordenaron dar intervención a los organismos de Niñez y Adolescencia de la jurisdicción y tomar contacto con sus responsables legales.
El hecho volvió a poner en primer plano una dimensión especialmente sensible del narcotráfico en la frontera norte: la utilización de niños y adolescentes en maniobras de alto riesgo, en contextos donde la vulnerabilidad social y la criminalidad organizada se entrecruzan.



