La narcomodelo de Orán recibió una condena de siete años y su socio diez
La narcomodelo de Orán recibió una condena de siete años y su socio diezEl Tribunal Oral Federal N°1 de Salta condenó ayer a un comerciante y su pareja exmodelo a penas de 10 y 7 años de prisión, respectivamente, por haber transportado 15 kilos de marihuana desde la ciudad de Orán a la de Salta en febrero de 2025. En el debate, el Ministerio Público Fiscal está representado por el fiscal general con funciones de coordinación en el Distrito Salta, Eduardo Villalba, y la auxiliar fiscal Florencia Altamirano.
Las juezas María Alejandra Cataldi, Gabriela Elisa Catalano y Marta Liliana Snopek consideraron a Joaquín Tolaba y a su actual expareja, Martina Oliva, como coautores del delito de transporte de estupefacientes, agravado por el número de intervinientes. En el caso de la mujer, mantendrá la modalidad de arresto domiciliario, en virtud de la jurisprudencia adoptada por el tribunal de mantener la medida de coerción hasta que la sentencia quede firme. Además, se ordenó el decomiso de la camioneta Toyota Hilux utilizada para el transporte de la marihuana.
En el alegato, la fiscalía había solicitado 10 años para Tolaba y 8 años para Oliva, ambos de prisión efectiva, y había requerido que se revoque el arresto domiciliario.
Durante el juicio, el fiscal general respondió a la alusión hecha por la defensa en cuanto a que Oliva fue víctima del “amor” que tenía por Tolaba y aseguró que ello no la exime de su responsabilidad, ya que eran “socios del negocio”, afirmó. En la misma línea, la jueza Cataldi, en el adelanto de fundamentos del fallo de responsabilidad, coincidió: “el amor es un sentimiento y aquí no estamos juzgando eso, aquí se juzgan hechos”, señaló.
“Reducir el comportamiento de la mujer a un acto realizado por amor es propio de una sociedad patriarcal, machista y despreocupada, donde la mujer es dejada de lado. Este argumento es propio de una novela, pero este argumento desconoce el empoderamiento de la mujer que ha venido sucediendo durante los últimos años”, resaltó la magistrada al rechazar el intento de eludir la responsabilidad que llevó adelante la imputada.
Evidencias confirmaron un patrón de conducta
Al iniciar el debate, el 24 de febrero pasado, el fiscal general Villalba y la auxiliar fiscal Altamirano exhibieron un cúmulo de pruebas, tanto testimoniales como documentales, entre los que destacaron audios y chats no solo de la pareja sino de los otros cinco implicados en el hecho, quienes ya fueron condenados mediante acuerdos plenos.
Al momento del alegato, el fiscal general afirmó que las evidencias producidas en el juicio confirmaron “el patrón de conducta” delictivo de la pareja, tanto en el transporte de los 15 kilos de marihuana por el que fueron detenidos, como por otros siete viajes que realizaron juntos. En ese sentido, resaltó “la voracidad” de los acusados por seguir adelante en un negocio que le redituaba “importantes ingresos”, lo que quedó probado con las transferencias que Oliva recibía como pago por el estupefaciente.
Además, dijo que Tolaba era “el dueño del negocio” y que se encargaba él mismo de obtener la droga en la frontera, mediante negociaciones con proveedores de Bolivia. Según indicó, en enero del 2025, Oliva se sumó a la empresa delictiva, en la que tuvo un rol muy importante. Reiteró lo expuesto en el debate por un analista criminal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, quién describió y confirmó, al menos, 31 viajes realizados por el comerciante desde Orán a Salta y, específicamente, a la casa del revendedor José Burgos, en el barrio 17 de Octubre, en la zona norte.
Por la droga, Burgos les pagaba una suma que podía llegar a los 6 millones de pesos, dinero que le llegaba a Oliva a través de transferencias. En este punto, la fiscalía remarcó un fuerte revés que tuvo la defensa de la acusada, cuando un testigo marcó que las operaciones bancarias coincidían con los días y horarios en que la pareja llegaba a la casa del revendedor.
Viajes y transferencias
En un resumen de la carga probatoria, la auxiliar fiscal destacó los “pilares” fundamentales del caso. Se refirió primero a los viajes habituales de los acusados, las transferencias de Burgos a Oliva y de ésta a los que hacían de transportistas. Consideró importante también los chats de Tolaba a su madre, en cuanto a que su novia lo iba a ayudar a “lavar” las ganancias del negocio de las drogas.
El tribunal coincidió con esos vectores en el adelanto de los fundamentos. Al respecto, la jueza Cataldi indicó: “quedó demostrado en el debate que efectivamente se habla de la apertura de una carnicería, aunque la finalidad de este negocio enmarcado en la legalidad era lavar plata, esto mismo le cuenta el propio Tolaba a su madre, de nombre Betty, en uno de los audios enviados desde su celular”.
Al momento de determinar la pena, la fiscalía resaltó, entre otros indicadores, la peligrosidad de la conducta de Tolaba, cuyo accionar representó un grave perjuicio a la salud pública. Según explicó, con la droga incautada se podían producir más de 471 mil dosis.




