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El mensaje de Cargnello que cruzó fe y realidad social en Domingo de Ramos

En la Catedral Basílica de Salta, este domingo se celebró la tradicional ceremonia de Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa. La misa fue encabezada por el arzobispo Mario Antonio Cargnello, quien volvió a poner el foco en la Pasión de Cristo y su reflejo en la realidad actual.

El Domingo de Ramos conmemora la llegada de Jesús a Jerusalén, un momento cargado de esperanza, fe y encuentro espiritual. Las palmas levantadas simbolizan la alegría de un pueblo que reconocía en él la luz, la paz y el amor. Hoy, ese mismo gesto funciona casi como un pequeño tirón de orejas colectivo: frenar, mirar hacia adentro y revisar qué estamos haciendo con esos valores que tanto proclamamos. En esta oportunidad, el Evangelio elegido para la lectura de la Pasión fue el de San Mateo, un texto que, según remarcó Cargnello, condensa el núcleo más profundo del mensaje cristiano.

Durante la homilía, el arzobispo planteó una tensión que atraviesa no solo la fe sino también la historia humana: en la Pasión “se conjuga toda la fuerza del odio, la mentira y la miseria humana”, pero al mismo tiempo aparece “un amor incondicional que se entrega hasta la muerte”. Traducido al lenguaje cotidiano: lo peor y lo mejor del ser humano coexistiendo incómodamente en la misma escena. Uno de los puntos centrales de su mensaje fue la referencia al momento en que, tras la muerte de Jesús, se rasga el velo del templo. Según explicó, ese gesto simboliza que, a partir de la cruz, “se revela el rostro de Dios”, una invitación directa a profundizar en el sentido espiritual de la Pasión y no quedarse en la superficie del ritual. En esa línea, monseñor Cargnello pidió a los fieles llevar esa reflexión a la vida diaria: leer el Evangelio durante la Semana Santa, especialmente en familia, y hacer un pequeño esfuerzo por bajar el volumen del ruido cotidiano.

El cierre del mensaje fue, quizás, el más incómodo y el más necesario. El arzobispo vinculó la Pasión con las problemáticas actuales: pobreza, violencia, abandono infantil, adicciones. No como conceptos abstractos, sino como rostros concretos. “Reconocer en esas realidades a quienes hoy sufren como Cristo” implica, básicamente, dejar de mirar para otro lado.

El Papa aseguró: “Dios no legitima la guerra”

En la misa del Domingo de Ramos, el papa León XIV elevó un firme llamado a rechazar la violencia y las guerras, al presentar a Jesucristo como el “Rey de la paz”, cuyo testimonio desarma toda lógica de enfrentamiento y división.

Durante su homilía en la Plaza de San Pedro, el pontífice subrayó que la paz no es un ideal abstracto, sino el núcleo mismo del Evangelio, e instó a los cristianos a convertirse en constructores de reconciliación en un mundo marcado por el conflicto y la desesperanza.

León XIV invitó a los fieles a recorrer espiritualmente el camino de Cristo hacia la cruz, al destacar su Pasión como un acto supremo de entrega por amor a la humanidad. En contraste con el clima de violencia que lo rodea, Jesús responde con mansedumbre, misericordia y silencio, transformando el sufrimiento en don.

El Papa describió este contraste con imágenes elocuentes: mientras algunos recurren a la fuerza, Cristo se ofrece como ternura; mientras se organiza la violencia, Él permanece como luz en medio de la oscuridad.

“El Señor no se defendió ni promovió guerra alguna”, señaló, destacando que su realeza se manifiesta en el amor que se entrega incluso en medio de la injusticia.

Impiden a católicos ingresar al Santo Sepulcro

Denuncian que la policía impidió a autoridades católicas ingresar al Santo Sepulcro.

El Patriarcado Latino y la Custodia de Tierra Santa calificaron el hecho como una medida desproporcionada que vulnera la libertad de culto y rompe prácticas históricas.

Denuncian que la policía impidió a autoridades católicas ingresar al Santo Sepulcro, generando preocupación del Patriarcado Latino y la Custodia de Tierra Santa.

En este contexto, el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa denunciaron que la policía israelí impidió el ingreso de sus máximas autoridades a la Iglesia del Santo Sepulcro, cuando se dirigían a celebrar la misa del Domingo de Ramos.

Según un comunicado conjunto difundido este domingo, el patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, y el custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Ielpo OFM, fueron detenidos por las fuerzas de seguridad mientras se dirigían en forma privada al templo, sin que se tratara de una procesión ni de un acto público.

Las instituciones eclesiales señalaron que, por primera vez en siglos, los responsables de la Iglesia católica en Tierra Santa no pudieron presidir la celebración del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro, lugar central de la fe cristiana.

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