Interés generalSalta

Ediles volvieron a cerrar filas por “Tolerancia Cero” al alcohol

En el mismo clima de tensión política que marcó la sesión ordinaria de este miércoles, el Concejo Deliberante de Salta encontró un punto de acuerdo: la defensa del régimen de “tolerancia cero” al alcohol al volante.

La aprobación del proyecto de declaración, impulsado desde la Comisión de Tránsito, funcionó como respuesta directa a iniciativas legislativas que buscan modificar la normativa vigente en la provincia.

El miembro informante, el concejal Gustavo Farquharson, fue el encargado de fijar la posición del cuerpo. Desde el inicio, dejó en claro que el pronunciamiento no era un gesto menor, sino una toma de posición política e institucional frente a lo que consideró un intento de retroceso en materia de seguridad vial. “El consumo de alcohol al volante sigue siendo uno de los grandes problemas en los siniestros viales.

Se calcula que más del 20% de los casos fatales están vinculados a esta causa”, advirtió, al tiempo que remarcó que la ley vigente, con más de una década de aplicación, constituye una política pública “fundamental” en términos de salud, seguridad y prevención. Farquharson también apeló a una comparación que, en política, suele aparecer cuando se intenta explicar cambios culturales: la prohibición de fumar en espacios cerrados. Recordó que en su momento hubo resistencias, pero que hoy ese hábito resulta “inimaginable”. En ese sentido, sostuvo que el objetivo es similar: que las nuevas generaciones internalicen que beber y conducir no son prácticas compatibles. El concejal fue explícito al referirse a los proyectos que circulan en la Legislatura provincial para modificar la ley: “Es un retroceso en una política que Salta viene llevando adelante con buenos resultados”.

Por eso, insistió en que el mensaje del Concejo debía ser claro, incluso si la declaración no tiene efectos vinculantes. La postura fue acompañada por el concejal Gonzalo Nieva, quien reforzó la idea de que la “tolerancia cero” no es solo una norma, sino una herramienta imprescindible frente al nivel de siniestralidad vial. En su intervención, subrayó que el debate reabre una discusión que, a su entender, ya debería estar saldada. “Cuando se pone en crisis esta concepción, es necesario reafirmarla”, planteó, al tiempo que pidió sostener no solo el marco normativo sino también las políticas activas: controles, campañas de concientización y presencia estatal en el territorio.

El argumento central fue sencillo, aunque incómodo para quienes buscan flexibilizar la norma: cualquier margen en el consumo de alcohol al volante implica un riesgo concreto para la vida de terceros. Y en ese terreno, el margen de error se paga caro. Finalmente, el proyecto fue sometido a votación y aprobado por unanimidad, con el objetivo de enviar una señal a la Legislatura.

Volver al botón superior