La CGT alertó sobre una crisis financiera “casi terminal” en el sistema de obras sociales
La cúpula de la central obrera manifestó su profunda preocupación por el desfinanciamiento del sector y advirtió que la sostenibilidad de la cobertura médica para millones de trabajadores se encuentra en un punto crítico.
La Confederación General del Trabajo (CGT) emitió un duro diagnóstico sobre la situación actual de las obras sociales sindicales, calificando el escenario como una crisis de proporciones casi terminales.
Uno de los ejes centrales del reclamo radica en el Fondo Solidario de Redistribución (FSR), el mecanismo encargado de reintegrar a las obras sociales los fondos destinados a tratamientos de alta complejidad y medicamentos de alto costo. Para la CGT, el Estado nacional debe regularizar estos flujos de manera urgente para evitar un cese de servicios en las prestaciones más sensibles.
El impacto del aumento de los insumos médicos, en su mayoría dolarizados, y las nuevas tecnologías aplicadas a la medicina han generado una presión financiera sin precedentes. Los representantes gremiales explicaron que, mientras los salarios base del cálculo de los aportes han perdido poder adquisitivo, los costos de los medicamentos y las prótesis han escalado a un ritmo muy superior.
Asimismo, la central obrera hizo hincapié en la proliferación de amparos judiciales que obligan a las obras sociales a cubrir tratamientos que, en ocasiones, no están contemplados en el Programa Médico Obligatorio (PMO) o que carecen de evidencia científica sólida. Si bien respetan el derecho a la salud de los afiliados, advierten que el financiamiento de estas coberturas excepcionales debe contar con un respaldo estatal específico.
Además la CGT subrayó que la caída de la actividad económica y la precarización laboral se traducen en una disminución neta de los aportantes al sistema solidario de salud. Al haber menos trabajadores registrados, el sistema de reparto pierde su equilibrio natural, lo que obliga a las obras sociales más pequeñas a fusionarse o, en el peor de los casos, a enfrentar procesos de intervención ante la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones prestacionales mínimas exigidas por la ley.
Ante este panorama, la dirigencia sindical solicitó una audiencia con las máximas autoridades del Ministerio de Salud y de la Superintendencia de Servicios de Salud. El objetivo es proponer una mesa de diálogo técnico que permita reformular las vías de financiamiento y establecer un marco de previsibilidad para el sector.
La CGT advirtió que, de no mediar soluciones estructurales en el corto plazo, la parálisis del sistema será inevitable. Por ello, instaron al Gobierno a considerar la salud de los trabajadores como una prioridad absoluta en la agenda pública, evitando que la crisis financiera se transforme en una emergencia sanitaria de alcance nacional.
Fuente: Ámbito Financiero




