El reciente anuncio del fin del programa “Remediar”, enciende alarma nacional
La decisión del Gobierno nacional de avanzar con el cierre del programa Remediar encendió alarmas en todo el país y, particularmente, en las provincias del norte, donde el sistema público de salud absorbe una demanda creciente.
En Tartagal y en declaraciones a Video Tar, el director del Hospital Juan Domingo Perón, Pedro Urueña, fue claro: la medida implicará un desafío sanitario y presupuestario de magnitud. “El Ministerio de Salud de la Nación reunió a los ministros y les informó que finaliza el programa Remediar”, explicó el profesional, al tiempo que recordó el rol central que cumplía la política pública: garantizar el acceso gratuito a medicamentos esenciales en centros de salud de todo el país.
Remediar, creado en 2002, funcionaba como una canasta básica de medicamentos distribuida en el primer nivel de atención. Incluía desde anticonceptivos hasta tratamientos para enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, además de antibióticos, insumos odontológicos y otros productos clave para la atención primaria. Según detalló Urueña, el esquema permitía que los pacientes accedieran a medicamentos “en la salita del barrio”, sin necesidad de trasladarse a hospitales, lo que descomprimía la demanda y fortalecía la atención preventiva. Sin embargo, ese sistema comenzará a desarticularse de manera progresiva. “Se estima que hasta septiembre Nación dejará de proveer estos insumos. La provincia va a tener que hacerse cargo”, advirtió.
Un impacto inmediato en Salta
La situación genera preocupación adicional en Salta, donde el sistema sanitario ya enfrenta restricciones presupuestarias. Urueña señaló que el traspaso de responsabilidades se da en un contexto crítico: “No sé si esto estaba previsto en el presupuesto, teniendo en cuenta que se calcula el año anterior”. El médico describió un escenario de acumulación de cargas sobre la provincia. “Ya tenemos el tema de la medicación oncológica que mandaba Nación y ahora absorbe la provincia. También pacientes renales, programas como Incluir Salud… es como que Nación se va desentendiendo”, sostuvo. A eso se suma un problema estructural: la falta de recursos humanos.
Según explicó, existen expedientes en trámite para incorporar personal, pero dependen de partidas presupuestarias que hoy están en discusión. “Seguramente va a llegar un momento en el año donde lo vamos a sentir mucho más”, anticipó, en relación al impacto combinado entre recortes, aumento de demanda y nuevas obligaciones financieras.
Un programa clave para la equidad
El cierre de Remediar no es solo una decisión administrativa. Según un informe de la Fundación Soberanía Sanitaria, se trata de una medida con profundas implicancias estructurales para el sistema de salud argentino. El programa llegó a cubrir cerca del 90% de las patologías más frecuentes en el primer nivel de atención, con un vademécum de aproximadamente 79 medicamentos esenciales. Su eliminación, advierten, implica un riesgo directo de discontinuidad en tratamientos, especialmente en enfermedades crónicas donde la regularidad es clave para evitar complicaciones.
Además, reducirá la capacidad resolutiva de los centros de salud y trasladará la demanda hacia hospitales y guardias. En términos económicos, el impacto también es significativo. Los medicamentos tienen una demanda inelástica, lo que significa que los pacientes no pueden prescindir de ellos. Sin el programa, el costo se traslada directamente a los hogares, afectando principalmente a los sectores más vulnerables. El informe también advierte sobre un aumento de las desigualdades entre provincias, ya que cada jurisdicción deberá afrontar la compra de medicamentos según su propia capacidad financiera.
Caída previa y cierre definitivo
El fin de Remediar no aparece como un hecho aislado, sino como el resultado de un proceso de desfinanciamiento progresivo. Datos relevados muestran caídas significativas en la distribución de medicamentos en distintas provincias. En Tierra del Fuego, por ejemplo, la provisión cayó cerca de un 70% entre 2023 y 2025. En Buenos Aires, los botiquines distribuidos se redujeron más del 50% en el mismo período. Este deterioro previo anticipó el escenario actual: un sistema con menor cobertura, mayor demanda y menos recursos disponibles.
Mientras tanto, en Salta crece la expectativa por definiciones oficiales. Fuentes del sistema sanitario indicaron a Nuevo Diario que en los próximos días el Ministerio de Salud provincial dará a conocer información formal sobre cómo se abordará la situación. El objetivo, remarcaron, es llevar tranquilidad a los beneficiarios que dependen de estos medicamentos para sostener tratamientos esenciales. Porque detrás de cada ajuste técnico hay algo bastante menos abstracto: personas que necesitan medicarse hoy, no cuando cierren los números del presupuesto.




