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Por Remediar, en la CTA advierten “colapso del sistema público” de salud

En medio de la incertidumbre por el futuro del programa nacional Remediar, las voces del sector sanitario comienzan a trazar un diagnóstico mucho más crítico que el planteado desde algunos gobiernos provinciales.

En ese marco, el referente del área de salud de la CTA, Lucas Tognolini, advirtió sobre las consecuencias estructurales que podría generar la reducción del programa en todo el país, con especial impacto en Salta.

Durante una entrevista con el periodista Héctor Alí, Tognolini describió un escenario “muy grave” para el sistema sanitario argentino y vinculó la situación actual con un proceso más amplio de recorte estatal. “El desguace que están haciendo a nivel nacional de todas las instituciones de salud es grave”, afirmó, al tiempo que remarcó que el caso de Remediar representa uno de los puntos más sensibles de ese proceso.

Según explicó, antes del cambio de gestión nacional, alrededor del 35% de la población dependía del programa y de la atención en centros de salud públicos. Hoy, ese porcentaje estaría cerca del 50%, lo que evidencia un aumento sostenido de la demanda en un contexto de deterioro socioeconómico. “El impacto es enorme, porque se va a dejar de recibir la canasta básica de medicamentos, especialmente para adultos mayores y adolescentes”, señaló. Entre los tratamientos afectados, mencionó los vinculados a hipertensión, diabetes y salud sexual y reproductiva, incluyendo anticonceptivos e implantes. En ese sentido, advirtió que el alcance del programa era mucho más amplio de lo que suele percibirse públicamente.

De acuerdo a datos citados por el propio referente, el botiquín de Remediar llegó a incluir más de 140 monodrogas, lo que permitía cubrir una amplia gama de patologías en el primer nivel de atención. El diagnóstico se vuelve aún más crítico al poner el foco en la realidad local. Tognolini remarcó que Salta presenta condiciones estructurales que agravan el escenario, con altos niveles de informalidad laboral y una gran proporción de la población sin cobertura de obra social. “Eso va a generar un colapso del sistema público aún mayor del que ya existe”, advirtió. Además, alertó sobre un efecto en cadena que podría profundizar la crisis sanitaria: la posible interrupción de prestaciones vinculadas al PAMI y la consecuente migración de pacientes hacia el sistema público. “Imagínate toda esa población volcada al sistema público sin el plan Remediar”, graficó. El referente también aportó datos concretos sobre el impacto en el interior provincial. Según señaló, en zonas como Tartagal el uso del programa alcanza al 100% de los pacientes en algunos centros de salud, con un 70% de personas sin cobertura médica formal.

Lejos de un efecto inmediato, Tognolini advirtió que las consecuencias más graves podrían verse en el mediano plazo. “Los daños que están generando ahora se van a ver en dos o tres años”, explicó, al referirse a enfermedades crónicas que podrían agravarse por la falta de medicación sostenida. En paralelo, cuestionó la falta de respuestas estructurales por parte del Gobierno nacional y sostuvo que el Estado tiene la obligación de garantizar el acceso a la salud, especialmente para los sectores más vulnerables. “No pueden dejar librada a la suerte a la población”, planteó. La entrevista también dejó ver el nivel de tensión social que atraviesa el contexto sanitario. Frente al llamado a la “paciencia” realizado desde el Gobierno nacional en los últimos días, Tognolini fue contundente: “El pueblo argentino ya ha tenido demasiada paciencia”, sostuvo, al tiempo que planteó la necesidad de visibilizar el conflicto.

El contraste entre esta mirada y la postura oficial de algunas provincias, que buscan llevar tranquilidad y garantizar la continuidad de tratamientos, expone una grieta clara en la lectura de la situación. Mientras desde la gestión sanitaria se habla de “reestructuración” y contención, desde sectores gremiales y sociales advierten sobre un escenario de crisis profunda. En el medio, como siempre, queda el sistema público… y millones de pacientes que no tienen plan B.

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