Interés generalSalta

El jefe de Gabinete, Sergio Camacho, refuerza la gestión regional con intendentes

Mientras las cuentas públicas crujen como una puerta vieja sin aceite, el Gobierno de Salta intenta ordenar el caos con una receta conocida pero no siempre efectiva: sentar a todos en la misma mesa y ver qué se puede salvar.

En esa línea, el jefe de Gabinete, Sergio Camacho, encabezó un nuevo encuentro regional con intendentes del Valle de Lerma y del Valle de Siancas, con el objetivo de coordinar respuestas frente a demandas que ya no admiten demora.

La reunión se enmarca en una estrategia de articulación territorial que el Ejecutivo provincial viene desplegando por regiones, bajo la premisa de que los problemas ya no reconocen límites administrativos ni competencias prolijas. Rutas deterioradas, sistemas de salud tensionados, necesidades educativas, obras de infraestructura urbana e hídrica y cuestiones de seguridad formaron parte de una agenda que, más que amplia, resulta inevitable.

Participaron del encuentro los intendentes de General Güemes, Carlos Rosso; de El Bordo, Sergio Copa; de Campo Santo, Facundo Taché; de La Caldera, Diego Sumbay; y de Vaqueros, Andrea Salvatierra. Con ellos, Camacho delineó un esquema de trabajo que apunta a agilizar decisiones y reducir los tiempos burocráticos, algo que en la práctica suele ser más aspiracional que real, pero que en contextos de crisis se vuelve urgente.

El propio funcionario lo sintetizó con una frase que intenta equilibrar gestión y supervivencia: “Estamos muy atentos a acompañarlos con medidas que optimicen la gestión, la inversión y la acción territorial”. Traducido al idioma menos diplomático: hay menos plata, pero hay que hacer que rinda más.

Un contexto que condiciona todo

La reunión no puede leerse sin el telón de fondo económico. Camacho hizo referencia explícita a la caída de la coparticipación y a la interrupción de envíos nacionales en áreas sensibles como transporte, incentivo docente y discapacidad. Es decir, menos recursos y más obligaciones. Un combo que cualquier intendente conoce demasiado bien.

En ese escenario, la Provincia decidió absorber con fondos propios compromisos que antes llegaban desde Nación. Una decisión política que, si bien sostiene servicios esenciales, también tensiona aún más las finanzas provinciales. El resultado es una gestión que se mueve en modo contención permanente.

El encuentro con los intendentes de Lerma y Siancas forma parte de una serie de reuniones regionales que ya incluyeron a jefes comunales del Noroeste, Sureste y Valles Calchaquíes. La lógica es clara: abordar problemas comunes con soluciones compartidas, evitando la fragmentación de políticas públicas que suele diluir recursos y esfuerzos. En estas mesas también participan funcionarios clave como los secretarios de Obras Públicas, Hugo de la Fuente, y del Interior, Javier Diez Villa, junto al presidente del Foro de Intendentes, Marcelo Moisés. La presencia de estos actores busca darle volumen político y operativo a los acuerdos, aunque la eficacia final dependerá, como siempre, de la ejecución.

El próximo paso será ampliar la convocatoria al resto de los intendentes del Valle de Lerma, en un intento por consolidar una mirada regional que permita planificar más allá de la urgencia inmediata.

El Gobierno provincial apuesta a la gestión regional como herramienta para ordenar prioridades y optimizar recursos. El problema, claro, es que coordinar mejor no genera dinero nuevo. Y en un contexto donde los fondos escasean, la eficiencia deja de ser una virtud deseable para convertirse en una condición de supervivencia.

Volver al botón superior