Salta

Reforma electoral: la doble vara de la libertad en Salta

El debate por la reforma electoral volvió a encender la discusión política en la provincia y dejó al descubierto una tensión que atraviesa a sectores de la oposición: el respaldo a cambios impulsados a nivel nacional contrasta con el rechazo cuando iniciativas similares se discuten en Salta.

En el centro de la polémica aparecen dirigentes vinculados al espacio que responde a Alfredo Olmedo, quienes cuestionaron con dureza la reforma provincial mientras acompañan propuestas del presidente Javier Milei en el Congreso. La discusión gira, principalmente, en torno a la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y a modificaciones en el sistema electoral.

El contraste no pasó desapercibido. Mientras a nivel nacional se celebró la iniciativa de suprimir las PASO como un paso hacia un sistema más eficiente, en el ámbito local se calificaron medidas similares como un “atentado a la democracia”. La contradicción se profundiza si se tiene en cuenta que Salta ya avanzó en la eliminación de las primarias y ahora analiza ajustes para ordenar la competencia interna de los partidos.

Otro punto en discusión es la reorganización de las internas partidarias. La reforma busca establecer mecanismos que eviten la designación directa de candidaturas y, al mismo tiempo, reducir el piso electoral requerido para acceder a cargos. Este último aspecto apunta a ampliar la representatividad, permitiendo que fuerzas con menor caudal de votos puedan participar en la distribución de bancas.

En ese contexto, desde sectores que impulsan los cambios sostienen que las críticas carecen de propuestas alternativas. Señalan que, más allá de los cuestionamientos, no se presentaron iniciativas concretas que enriquezcan el debate legislativo, lo que limita la discusión a posicionamientos políticos más que a aportes técnicos.

El proyecto también contempla mantener la elección directa del gobernador —donde resulta electo quien obtiene mayor cantidad de votos— y sumar garantías de transparencia, como la incorporación del escrutinio definitivo manual. Este mecanismo busca reforzar la confiabilidad del sistema, incluso por encima de algunos estándares que hoy se analizan a nivel nacional.

La discusión, lejos de cerrarse, continúa atravesada por posicionamientos cruzados. Mientras el oficialismo provincial defiende la reforma como una herramienta para modernizar el sistema, la oposición insiste en cuestionar su oportunidad y sus alcances.

En medio de ese escenario, el debate electoral en Salta vuelve a poner sobre la mesa una tensión recurrente en la política argentina: la dificultad de sostener criterios uniformes cuando las reformas se analizan en distintos niveles del poder.

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