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Femicidio El Tipal: “Murió por acción deliberada” dijo la fiscal y pidió perpetua. Hoy, el fallo

En una jornada, de alegatos, clave del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, la fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, expuso y pidió prisión perpetua ante el Tribunal y sostuvo con firmeza la responsabilidad penal de José Eduardo Figueroa, acusado del delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género. El tribunal dará a conocer en la jornada de hoy el veredicto de este caso.

Al iniciar su exposición, Sodero Calvet trazó un perfil de la víctima, a quien describió como una mujer que atravesaba un momento de plenitud personal, con proyectos de vida en marcha y decisiones que apuntaban a modificar su realidad.

En ese contexto, sostuvo que Kvedaras intentaba dar un giro a su vida, tanto en lo profesional como en lo afectivo, lo que —según la hipótesis fiscal— desencadenó la reacción del acusado.

En ese sentido, concluyó que el crimen se produjo en un contexto de dominación, donde el imputado no pudo tolerar la pérdida de control sobre la mujer.

“La mató”, afirmó de manera categórica la fiscal, al sostener que la autoría de Figueroa no está en discusión. Precisó que el debate se centra en cómo y por qué se produjo la muerte. Respecto a la mecánica del hecho, Sodero Calvet destacó el valor probatorio de la autopsia, a la que definió como “una prueba científica indiscutible”.

Recordó que el informe fue elaborado de manera conjunta por un médico forense del Cuerpo de Investigaciones Fiscales y peritos de parte, quienes coincidieron en que la causa de muerte fue asfixia por estrangulamiento y sofocación, con múltiples lesiones que evidencian un cuadro de politraumatismo.

Subrayó que las lesiones fueron provocadas cuando la víctima aún estaba con vida y que presentaba signos de defensa, lo que refuerza —según la Fiscalía— la hipótesis de una agresión violenta y sostenida en el tiempo. Cuestionó con dureza el testimonio de un médico forense presentado por la defensa, quien se retractó de las conclusiones firmadas en la autopsia.

En relación al estado psíquico de Figueroa, Sodero Calvet descartó que haya actuado bajo emoción violenta o con alteraciones que afectaran su comprensión. Respaldó esta postura en el informe de la psiquiatra del CIF, quien lo describió como una persona manipuladora, con dificultades para controlar sus impulsos y con tendencia al ocultamiento. Añadió que el acusado actuó con plena conciencia, lo que se evidencia en las acciones posteriores al hecho, orientadas a ocultar el crimen.

En el tramo final de su alegato, la fiscal sostuvo que la muerte de Kvedaras no fue accidental ni súbita, sino el resultado de una acción deliberada, sostenida y con dominio absoluto por parte del agresor, lo que encuadra el hecho en un femicidio.

En consecuencia, solicitó al Tribunal que declare la responsabilidad penal de Figueroa por el delito imputado, mantenga su detención hasta que la sentencia quede firme y disponga un resarcimiento económico para la familia de la víctima.

La querella adhirió; la fiscalía y la defensa pidió morigeración de pena

El tribunal integrado por los jueces Cecilia Flores Toranzos (presidenta), Eduardo Sángari y Leonardo Feans (vocales), tendrán a su cargo la deliberación en el marco de la etapa final del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras.

Tras el alegato de la fiscalía, se escuchó a la querella a cargo de Jorge Ovejero. María Luján Sodero Calvet mantuvo la acusación y solicitó la prisión perpetua para el esposo, José Figueroa. Como se sabe la prisión perpetua en caso de femicidios se corresponde a 35 años.

Por su parte Oliver adhirió al pedido de la fiscalía. y a su tiempo, elaboró una serie de detalles sobre la realidad familiar. Remarcó los días previos al homicidio, los diálogos mantenidos entre los amigos con Figueroa.

También volvió a hacer escuchar en el salón, los mensajes que el acusado envió momentos después de haber terminado con la vida de Mercedes, tanto a la madre de la víctima y a su propia madre, pidiéndoles que cuiden de sus hijos, y que no los dejen de amar.

Cabizbajo

José Figueroa, acusado del femicidio de su esposa, mantuvo la cabeza y la mirada abajo, con las manos casi cubríendose. Característica que mantuvo en los alegatos de ayer. Solo en algunos pocos momentos se lo veía mirar al frente.

Sin lugar a dudas los momentos más duros cuando se referían a la realidad de sus hijos y los que estos transmitían sobre su papá” cuando se enojaba, apretaba las manos, y los dientes, y se ponía muy colorado”.

La defensa a cargo de Juan Casabella Dávalos, en la última hora de ayer tras mostrar su óptica sobre los hechos finalizó pidiendo la morigeración de pena y que se retira el agravante de género.

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