Singapur autorizó el uso de castigos físicos en escuelas para combatir el acoso escolar
El Ministerio de Educación de Singapur anunció una nueva normativa que permite a los docentes aplicar azotes a estudiantes a partir de los 9 años de edad. La medida surge como una respuesta extrema para frenar el aumento de los casos de bullying.
En una decisión que ha sorprendido a la comunidad educativa global, el gobierno de Singapur formalizó una actualización en sus protocolos de convivencia escolar. La nueva directriz otorga autorización legal a los directivos y profesores designados para aplicar castigos físicos moderados, específicamente azotes, a alumnos que incurran en faltas graves, con especial énfasis en actos de acoso escolar o “bullying”.
El Ministerio de Educación argumentó que las sanciones tradicionales, como las suspensiones o los llamados de atención a los padres, no es suficientes para disuadir a los acosadores. En este sentido, sostienen que el castigo físico actúa como un elemento disuasorio contundente que protege a las víctimas y garantiza un ambiente de estudio ordenado y seguro para la mayoría.
La normativa establece que esta práctica podrá aplicarse a niños a partir de los 9 años, siempre que se sigan procedimientos internos rigurosos. El castigo solo lo podrá ejecutar el director de la institución o por un docente específicamente capacitado para tal fin. Además, se requiere que la sanción se realice en presencia de un testigo y que se lleve un registro detallado de la falta cometida y la justificación pedagógica de la medida aplicada.
Asimismo, se especificó que los azotes deben aplicarse únicamente en la palma de la mano o sobre la ropa en la zona de los glúteos, utilizando un instrumento estandarizado. La ley prohíbe terminantemente cualquier tipo de castigo que deje marcas permanentes o cause daños físicos severos.
Fuente: Infobae



