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EE.UU. denunció ante la ONU que el régimen iraní busca cobrar “peajes ilegales” en el Estrecho de Ormuz

Washington acusó a Irán de exigir sobornos a los capitanes de buques comerciales y de imponer un “castigo colectivo” mediante la creación de una autoridad marítima paralela que viola el derecho internacional.

En una presentación de alto impacto ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos denunció formalmente que la República Islámica de Irán ha comenzado a implementar un sistema de “peajes ilegales” para permitir el tránsito de embarcaciones por el Estrecho de Ormuz. La denuncia, liderada por el embajador Mike Waltz, sostiene que el régimen de Teherán está utilizando tácticas de extorsión contra la marina mercante global para financiar sus operaciones en medio del conflicto regional.

Según los informes presentados en Nueva York, las fuerzas iraníes habrían creado la denominada “Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico” (PGSA), un organismo que exige a los capitanes de barcos civiles y comerciales registrarse en una plataforma propia y abonar sumas de dinero bajo el concepto de seguridad y peaje. Washington calificó estas acciones como “inmorales e ilegales”, subrayando que el Estrecho de Ormuz es una vía navegable internacional protegida por convenios que garantizan el libre tránsito.

Waltz detalló que las acciones de Irán no solo representan una violación de la soberanía de las rutas marítimas, sino que constituyen una amenaza directa a la economía mundial. “Se trata de un esquema de sobornos a gran escala que busca imponer un castigo colectivo a la comunidad internacional”, afirmó el diplomático, quien estuvo acompañado por representantes de aliados clave en el Golfo, como Baréin, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.

Bloqueos, minas y seguridad marítima

La denuncia ante la ONU también incluyó advertencias sobre la peligrosidad del área debido a la colocación indiscriminada de minas navales por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán. Estados Unidos sostiene que la República Islámica utiliza el riesgo de explosiones para obligar a los buques a aceptar sus términos y pagar los peajes solicitados, creando un corredor de navegación bajo su estricto control arbitrario.

El proyecto de resolución presentado busca establecer un corredor humanitario y de seguridad garantizado por una coalición internacional, además de exigir el retiro inmediato de cualquier obstáculo físico en las aguas del estrecho. La iniciativa cuenta con el respaldo de las principales potencias occidentales, aunque enfrenta la posibilidad de un nuevo veto por parte de Rusia y China, quienes en ocasiones anteriores han cuestionado la “objetividad” de este tipo de medidas.

Fuente: Infobae

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