Preocupa el turismo en los Valles “estamos peor que en pandemia”
El empresario Luis Guantay describió un escenario crítico para el sector turístico, con reservas casi nulas, caída del movimiento de visitantes y dificultades para sostener empleos y gastos fijos. Solo algunos eventos puntuales, como el Rally Calchaquí, permiten aliviar momentáneamente la situación.
La crisis económica comenzó a sentirse con fuerza en uno de los sectores más sensibles del interior salteño: el turismo. En los Valles Calchaquíes, empresarios hoteleros advierten una fuerte caída de las reservas, una baja casi total del movimiento de visitantes y crecientes dificultades para sostener emprendimientos que, en muchos casos, fueron construidos durante años con ahorro familiar, esfuerzo propio y expectativas de desarrollo local.
En ese contexto, el empresario hotelero Luis Guantay brindó un duro diagnóstico sobre la situación que atraviesa la actividad. En diálogo con Killa TV, aseguró que el panorama actual es incluso más complejo que el vivido durante la emergencia sanitaria por COVID-19. “Este año creo que es peor que la pandemia, porque en la pandemia uno sabía que algún día se tenía que terminar, pero esto vamos por algo incierto”, afirmó. La frase sintetiza el clima de preocupación que atraviesa a buena parte del sector. Ya no se trata solo de una temporada baja o de una retracción puntual del consumo turístico. Según describió Guantay, el problema es más profundo: la demanda cayó a niveles mínimos y la incertidumbre económica impide proyectar una recuperación clara.
Emprendimientos sostenidos con otras actividades
Guantay explicó que muchos propietarios de alojamientos deben recurrir a otros ingresos para mantener abiertos sus establecimientos. La actividad hotelera, que debería ser la fuente principal de sustento, ya no alcanza para cubrir los costos básicos de funcionamiento. “Para sostener nuestro negocio traemos recursos de otros trabajos. Yo tengo otros trabajos también para poder seguir manteniendo este negocio, porque realmente es un proyecto que hemos añorado por años con mi familia”, expresó.
El empresario remarcó que detrás de cada hostería, hotel o emprendimiento turístico no hay únicamente una inversión económica, sino también proyectos familiares y años de trabajo acumulado. En su caso, recordó que el emprendimiento nació a partir de una casa adquirida en 1992 y que, con el paso del tiempo, fue transformándose en la hostería que actualmente sostiene junto a su familia. “Desde el año 92 que compré la casa y después empezamos a trabajar de a poco hasta lograr tener la hostería que tenemos ahora”, relató. Esa historia refleja una realidad común en muchas localidades turísticas del interior: pequeños y medianos emprendimientos que no responden a grandes cadenas hoteleras, sino a familias que apostaron al turismo como motor de desarrollo, empleo y permanencia en sus comunidades.
Gastos fijos, baja demanda y empleo en riesgo
La caída de la ocupación no implica una reducción proporcional de los costos. Aunque no haya huéspedes, los gastos continúan. Servicios, impuestos, seguros, conectividad, mantenimiento y habilitaciones siguen pesando sobre las cuentas de los emprendimientos. “Tenemos que seguir pagando servicios, internet, cable, impuestos, seguros, bomberos y todos los gastos que implica tener un negocio”, señaló Guantay. A ese cuadro se suma la preocupación por las fuentes laborales. El empresario indicó que mantiene personal trabajando por horas en la hostería y destacó la importancia de sostener esos ingresos, aunque el nivel de actividad sea muy bajo. “Hay que darle trabajo también a ella, porque de esa forma sostiene su hogar”, comentó. El dato no es menor. En los Valles Calchaquíes, el turismo no solo moviliza alojamientos. También impacta en comercios, gastronomía, transporte, guías, artesanos, productores regionales y trabajadores eventuales. Cuando cae el flujo de visitantes, el golpe se expande sobre toda la economía local.
Guantay describió una fuerte modificación en el comportamiento turístico. Según explicó, antes existía cierto movimiento sostenido entre temporadas, fines de semana largos o feriados. Aunque no fueran períodos de ocupación plena, siempre llegaban visitantes que permitían sostener parte de la actividad. Ese flujo, afirmó, prácticamente desapareció. “La demanda hoy en día se encuentra muy baja, casi nada. Antes, entre temporadas y feriados largos siempre llegaba algún turista, pero ahora no hay nada”, lamentó. La situación, según su análisis, no afecta solo a una localidad en particular. Guantay consideró que el problema se extiende a toda la región turística del norte argentino. “No es solo acá, yo creo que es en general, tanto para San Carlos como para todo el Valle Calchaquí y el norte argentino”, afirmó.
En medio del panorama adverso, destacó la expectativa por la realización del Rally Calchaquí: “Gracias a Dios tenemos un buen número de turistas que vienen a participar del evento y esperamos tener amplia ocupación.


