Denuncian brutal ataque a una joven wichí en la localidad Fortín Dragones
Una grave denuncia por violencia física, amenazas y discriminación generó conmoción en la localidad de Fortín Dragones, jurisdicción de Embarcación, en el norte salteño.
Diana Ferreyra, una joven indígena perteneciente al pueblo wichí, denunció haber sido atacada por un grupo numeroso de personas en el marco de un conflicto vinculado a su intención de construir una vivienda en el territorio donde, según expresó, busca habitar en continuidad con sus raíces ancestrales. El caso tomó estado público luego de que el Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades denunciara la situación y exigiera la intervención inmediata del Estado provincial y de la Justicia de Salta.
Según la organización, Diana fue víctima de una agresión marcada no solo por la violencia física, sino también por expresiones racistas, discriminatorias y excluyentes. De acuerdo con la denuncia difundida, la joven habría recibido golpes y patadas por parte de un grupo de alrededor de 30 personas criollas. Las organizaciones que acompañan el reclamo señalaron que el ataque ocurrió en Fortín Dragones, sobre la Ruta Nacional 81, y que la agresión se produjo en un contexto de disputa territorial e intento de desalojo informal.
“No pueden decidir quién vive y quién no en el pueblo”
En su descargo, Diana Ferreyra identificó a algunos de los presuntos agresores y describió una escena de violencia que, según sostuvo, no fue espontánea ni aislada, sino organizada y cargada de odio. La joven señaló que un hombre identificado como Aldo Abán se presentó en el lugar acompañado por sus hijas menores de edad, a quienes, según denunció, habría expuesto e incitado a participar de la agresión. “Fueron ellas quienes me agredieron, tomándome del cabello y participando activamente del ataque, lo que agrava aún más la situación por tratarse de menores utilizadas como instrumento de agresión”, expresó. También denunció que Ariel Abán, hermano del anterior, intervino armado con una pala y la amenazó con golpearla en los pies. Para Ferreyra, ese accionar constituyó “un claro acto de intimidación y violencia” que pudo haber derivado en consecuencias aún más graves.
Según su testimonio, durante el ataque los agresores se reían, celebraban la violencia y gritaban frases como “esto es Fortín Dragones”, además de sostener que personas de otros lugares no podían vivir allí. Para la joven, esas expresiones evidencian una conducta “discriminatoria, hostil y excluyente”, basada en la idea de que un grupo puede decidir quién tiene derecho a habitar el lugar. “No se trató de un hecho aislado ni de un arrebato. Fue un accionar organizado, violento y cargado de odio, donde incluso involucraron a menores de edad para agredir, lo cual resulta absolutamente inadmisible y debe ser investigado con la mayor seriedad”, sostuvo Ferreyra.
El reclamo de las organizaciones
Desde el Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades repudiaron públicamente el ataque y reclamaron medidas concretas. La organización sostuvo que el hecho constituye un atentado contra la vida y la integridad de una mujer joven indígena wichí, y exigió que la denuncia presentada por la víctima no quede reducida a un trámite administrativo más. “Tenemos la denuncia realizada por la víctima, pero no es suficiente”, advirtieron, al reclamar acciones positivas por parte del Estado salteño y de la Justicia provincial. En el comunicado, el Foro afirmó que las imágenes del ataque muestran una escena de extrema violencia, con la joven arrastrada y expuesta ante la mirada de mujeres, niños, niñas y adolescentes. La organización también remarcó que los hombres señalados como responsables “no están detenidos”, pese a la gravedad de los hechos denunciados. En ese marco, exigieron que se investigue el caso con perspectiva de género, de derechos humanos y de pertenencia indígena.


