Cuba advirtió que una acción militar de EE. UU. desataría un “baño de sangre”
La cancillería de La Habana rechazó enérgicamente la designación de la isla como una “amenaza para la seguridad nacional” por parte de Washington.
En medio de una escalada retórica sin precedentes en la región, el régimen de Cuba endureció de forma drástica su discurso frente a los Estados Unidos. A través de pronunciamientos oficiales encabezados por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, el gobierno de la isla advirtió que cualquier intento de intervención o acción militar directa por parte de Washington provocaría una verdadera “catástrofe humanitaria” y un inevitable “baño de sangre” que afectaría a jóvenes de ambas naciones.
La enérgica reacción de La Habana se produjo inmediatamente después de que la administración de Donald Trump catalogara formalmente a Cuba como una “amenaza inminente para la seguridad nacional” estadounidense, deslizando además la posibilidad de asumir el control sobre la isla de manera rápida una vez que concluyan los frentes de conflicto abiertos en el Medio Oriente. Desde la cancillería cubana tildaron estas afirmaciones de “inverosímiles” y acusaron a la Casa Blanca de desplegar un diseño político orientado a normalizar ante la comunidad internacional la idea de una agresión armada contra un Estado soberano.
“Estados Unidos es el país agresor; Cuba, el país agredido”, manifestó el jefe de la diplomacia cubana, quien enfatizó que, si bien su país no desafía ni amenaza públicamente a ningún funcionario norteamericano, tampoco teme defender su soberanía territorial. En este contexto, las autoridades de la isla recordaron la presencia de la base naval de Guantánamo, calificándola como una “presencia militar indeseada que usurpa territorio cubano” y que representa la única fuerza extranjera establecida de forma permanente en la geografía insular.
Fuente: Infobae


