Pentecostés: mensaje para el presente

Para los cristianos, Pentecostés representa una de las celebraciones más importantes del calendario litúrgico, ya que conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y la Virgen María, hecho que marca el nacimiento oficial de la Iglesia.
La festividad se celebra exactamente 50 días después del Domingo de Pascua, fecha en la que se recuerda la resurrección de Jesús.
El nombre proviene del término griego pentekoste, que significa “quincuagésimo”, en referencia al día cincuenta posterior a la Pascua.
En muchas parroquias salteñas se realizó anoche la vigilia con reflexione sobre el significado cristiano y humano.
En la jornada de hoy serán muchos los católicos que serán confirmados en su fe.
La Confirmación complementa el bautismo al sellar y fortalecer al creyente para que viva como un hijo de Dios, a través del poder del Espíritu Santo.
Fiesta judía
Originalmente, Pentecostés era una festividad judía vinculada a la cosecha.
Según el relato bíblico del libro de los Hechos de los Apóstoles, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos en forma de un viento impetuoso y lenguas de fuego.
A partir de ese momento, los apóstoles comenzaron a hablar en distintos idiomas, permitiendo que personas de diferentes pueblos comprendieran el mensaje del Evangelio.
Este episodio es conocido como el “don de lenguas” y simboliza el inicio de la misión evangelizadora de la Iglesia en el mundo.
De acuerdo con la tradición cristiana, ese mismo día el apóstol Pedro predicó ante una multitud y miles de personas se convirtieron y fueron bautizadas.
Sin embargo Pentecostés no solo recuerda un hecho religioso ocurrido hace más de dos mil años, sino también un mensaje vigente para la actualidad: la importancia de construir puentes, dialogar y comprender al otro más allá de las diferencias.
Así como los apóstoles pudieron comunicarse con personas de distintos pueblos e idiomas, hoy el desafío pasa por recuperar la empatía, la solidaridad y la capacidad de encontrarnos como sociedad
Evangelio
En el evangelio de Juan 20 del 19 al 23 se detalla el momento en el que estaban reunidos los apóstoles con María con las puertas cerradas por miedo a los
judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús que repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».


