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Un informe presentado ante la ONU reveló que GAESA es responsable del hambre en Cuba

El documento técnico expone cómo el holding controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias monopoliza las divisas y el turismo, priorizando la construcción de hoteles de lujo mientras desfinancia drásticamente la producción agrícola y los servicios básicos de la isla.

Un pormenorizado informe de auditoría socioeconómica presentado formalmente ante relatores especiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) responsabilizó de manera directa al conglomerado empresarial militar GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.) por la severa crisis alimentaria y el desabastecimiento generalizado que golpea a la población de Cuba. La investigación, elaborada por organizaciones civiles de derechos humanos y analistas económicos independientes, detalla los mecanismos financieros mediante los cuales la cúpula militar de la isla agudiza las carencias del resto de los ciudadanos.

De acuerdo con el documento expuesto en los foros internacionales de Ginebra, GAESA —el opaco holding operado de forma directa por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)— ejerce un control absoluto y discrecional sobre más del 70% de la economía cubana, monopolizando las tiendas de recaudación de divisas, los complejos hoteleros, las terminales portuarias y el flujo de remesas que ingresan del exterior. Las conclusiones del informe revelan una asimetría alarmante en la asignación de recursos estatales por parte de la administración de Miguel Díaz-Canel.

Los datos presentados ante la ONU demuestran que, mientras el conglomerado de los uniformados destina miles de millones de dólares a la construcción acelerada de hoteles de lujo que operan a un porcentaje de ocupación bajísimo, la inversión en infraestructura civil básica e importación de insumos agrícolas y alimentos de la canasta básica familiar se encuentra virtualmente paralizada. Esta priorización financiera ha provocado una caída histórica en la producción nacional de carne, arroz, leche y medicamentos básicos, obligando al país a depender casi exclusivamente de donaciones de organismos mundiales como el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

La denuncia internacional busca que las agencias y relatores de la ONU incrementen el nivel de fiscalización institucional sobre el destino final de la ayuda humanitaria y los fondos de desarrollo que recibe La Habana. Los autores del reporte insistieron en que el hambre estructural y las recurrentes protestas sociales por apagones prolongados en Cuba no obedecen de forma única a variables macroeconómicas exógenas, sino a un esquema sistémico de desvío de capitales administrado por el mando militar con el fin de consolidar el patrimonio de su élite corporativa en detrimento de la seguridad alimentaria de los cubanos.

Fuente: Infobae

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