Pilcomayo: Crece el rechazo en el Chaco Salteño al proyecto boliviano para intervenir la cuenca alta
El concejal Andrés Echazu expresó su preocupación por la obra anunciada por el gobierno de Bolivia sobre la cuenca alta del río Pilcomayo y advirtió sobre las consecuencias que podría tener para las comunidades indígenas, los criollos y la actividad productiva de la región.
En línea con las advertencias que vienen realizando distintos sectores del norte salteño, sostuvo que cualquier alteración del curso del río podría profundizar los problemas de sequía y afectar una fuente vital de agua, pesca y subsistencia para miles de familias.
La polémica por el proyecto impulsado por el gobierno boliviano en la cuenca alta del río Pilcomayo continúa generando preocupación en el departamento Rivadavia. En Santa Victoria Este, uno de los municipios más estrechamente vinculados a la dinámica del río, las críticas se multiplican ante la posibilidad de que una intervención aguas arriba altere el caudal que llega al territorio argentino.
En declaraciones al programa Hora de Voces de FM Ya (91.3), el concejal de Santa Victoria Este, Andrés Echazu, manifestó su rechazo a la iniciativa y aseguró que el impacto podría ser severo para quienes viven a la vera del Pilcomayo.
“Conozco mi municipio prácticamente en su totalidad y las necesidades que existen alrededor del río Pilcomayo. Soy uno de los que está totalmente en desacuerdo con ese trabajo que quieren hacer desde Bolivia”, afirmó.
Preocupación en la zona
La preocupación se suma a los cuestionamientos que ya fueron planteados por autoridades salteñas y organizaciones locales tras conocerse el anuncio del presidente boliviano Rodrigo Paz sobre la construcción de una represa en la cuenca alta del río, una obra que todavía genera incertidumbre respecto de sus alcances e impactos ambientales.
Echazu remarcó que la vida de numerosas comunidades indígenas y familias criollas depende directamente del Pilcomayo.
“Parte de las comunidades y de los criollos sobreviven gracias al río. Viven de la pesca y de los animales que toman agua en sus orillas. Imaginate si llegan a hacer este trabajo, el Pilcomayo se va a secar y el problema que va a causar“, sostuvo.
El edil recordó que la región ya atravesó episodios críticos por la falta de agua y que el río constituye una de las principales fuentes de abastecimiento para la población y la producción ganadera.
“Nosotros sufrimos muchísimo el tema de la sequía y la única salvación a veces es el agua del Pilcomayo. No hace mucho tiempo el río se nos secó y causó grandísimos problemas“, advirtió.
Para Echazu, el valor del Pilcomayo trasciende lo económico y forma parte de la supervivencia cotidiana de quienes habitan el Chaco salteño.
“Para nosotros el río es vida. Es la salvación de nuestros animales y también del pescado. Hoy hay mucho sábalo y la gente sale a pescar porque es una forma de sobrevivir. Imagínate el problema que causaría si el río se seca“, señaló.
El concejal también destacó la importancia ecológica del curso de agua para el monte chaqueño, un ecosistema que depende de las crecidas periódicas del Pilcomayo para su regeneración natural.
Intervención de autoridades
En ese contexto, consideró que el debate excede las fronteras de Salta y requiere la intervención de los gobiernos provinciales y nacionales involucrados.
“Hay autoridades que tienen mucho más peso que nosotros, como diputados, senadores y funcionarios nacionales. Creo que ya tienen conocimiento de esto y están trabajando sobre el tema. Nadie puede estar de acuerdo con un trabajo que genere el daño y el perjuicio que puede causar en toda la zona”, expresó.
Sobre la reciente reunión realizada en Villamontes, Bolivia, de la que participaron autoridades de Santa Victoria Este, indicó que espera conocer los resultados durante la próxima sesión del Concejo Deliberante.
“El intendente nos informó que iba a participar de la reunión y esperamos que nos cuente qué se trató. Sé que también está en desacuerdo con que se avance con este trabajo“, afirmó.
Finalmente, Ichazu cuestionó que decisiones de este tipo puedan tomarse sin consultar a quienes habitan el territorio afectado y conocen la realidad de la región.
“A veces hay gente que toma decisiones sin conocer el Chaco realmente. Desde una oficina es fácil decir ‘vamos a hacer esto o aquello’, pero hay que venir y conocer la realidad y el perjuicio que puede causar. Hay que consensuar con la gente del lugar antes de tomar una decisión de estas características“, concluyó.



