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El Defensor del pueblo pidió revisar el recorte nocturno del transporte público

El defensor del Pueblo de la Ciudad de Salta, Federico Núñez Burgos, cuestionó la decisión de SAETA de suspender el servicio nocturno de colectivos y pidió que la empresa revise la medida, al considerar que afecta de manera directa a estudiantes, trabajadores de la salud, empleados gastronómicos, hoteleros y otros sectores que desarrollan sus actividades durante la noche.

En diálogo con el periodista Héctor Alí, por FM Pacífico, Federico Núñez Burgos sostuvo que el recorte fue “preocupante” e “intempestivo”, ya que no había sido planteado durante la audiencia pública en la que se discutieron otros aspectos del sistema de transporte. Según indicó, la decisión tomó por sorpresa a la Defensoría, que durante el fin de semana comenzó a relevar cómo quedaría la prestación del servicio. El funcionario señaló que, si bien la empresa podría invocar razones financieras vinculadas a la crisis económica, la quita de subsidios nacionales y el aumento de los costos, la suspensión del servicio desde las 22 genera una afectación “muy fuerte” sobre una amplia franja de la población.

Pedido de reunión con SAETA

Núñez Burgos informó que desde la Defensoría solicitaron una reunión con las autoridades de SAETA para conocer el alcance de la medida y plantear alternativas que permitan evitar el recorte del servicio nocturno. “Nos parece que esta medida tendría que ser revisada por SAETA y tratar de encontrar otras alternativas que no sean estrictamente la suspensión del servicio desde las 10 de la noche”, expresó.

El defensor remarcó que el sistema comercial, laboral y educativo de la ciudad se encuentra organizado en función de la existencia del transporte público en horario nocturno. En ese sentido, advirtió que la medida no sólo perjudica a estudiantes de nivel superior, sino también a trabajadores de estaciones de servicio, personal de salud, empleados de locales gastronómicos, hoteles, confiterías y otros rubros que dependen del colectivo para regresar a sus hogares.

El impacto en la educación superior

Uno de los puntos centrales del planteo fue la situación de los estudiantes terciarios y universitarios. Núñez Burgos recordó que buena parte del sistema de educación superior funciona con cursadas nocturnas, algunas de ellas hasta las 23, por lo que el recorte obliga a modificar una dinámica que no fue diseñada para prescindir del transporte público. Advirtió que algunas instituciones podrían recurrir a la virtualidad o a cambios de horarios, pero aclaró que esa no es una solución estructural. “No está pensado de esta forma el sistema de educación superior”, sostuvo, al remarcar que los horarios fueron organizados históricamente en relación con el ritmo de vida de la ciudad.

También señaló que el Ministerio de Educación y la universidad comenzaron a adaptar horarios, pero insistió en que no todo el sistema puede recortarse sin consecuencias.

Consultado sobre los rumores en torno a una posible revisión de la gratuidad del boleto para estudiantes, jubilados y pensionados, Núñez Burgos afirmó que espera que esa discusión no avance. El defensor sostuvo que la gratuidad para esos sectores debe ser considerada un punto estructural del sistema, especialmente en un contexto de crisis económica y de deterioro de la movilidad social ascendente. Afirmó que la educación sigue siendo una de las pocas herramientas firmes para sostener oportunidades de desarrollo, por lo que no debería ponerse en discusión el beneficio para estudiantes.

La Defensoría buscará ahora avanzar en una instancia de diálogo con SAETA para revisar el recorte nocturno y evaluar alternativas que permitan sostener la prestación sin trasladar el costo social a quienes dependen del colectivo para estudiar, trabajar o volver a sus casas.

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