Denuncian amenazas y se paraliza una obra de electrificación del Santuario de los Mártires del Zenta
Los trabajos para llevar energía eléctrica al Santuario de los Beatos Mártires del Zenta quedaron suspendidos luego de que trabajadores de EDESA se retiraran del lugar tras denuncias de amenazas.
La esperada obra de electrificación del Santuario de los Beatos Mártires del Zenta quedó paralizada a pocos días de haber comenzado, luego de que personal de EDESA abandonara el lugar tras una presunta situación de amenazas denunciada por los responsables de los trabajos.
Según se informó a través de un comunicado difundido desde Pichanal, la iniciativa había comenzado a concretarse luego de que la empresa distribuidora de energía realizara los trámites correspondientes y avanzara con las tareas necesarias para dotar de servicio eléctrico al predio religioso.
La llegada de la energía eléctrica al santuario era considerada una obra clave para fortalecer las actividades pastorales, espirituales y comunitarias que se desarrollan en el lugar, que cada año recibe a numerosos fieles y peregrinos.
Sin embargo, la continuidad del proyecto se vio interrumpida cuando, según la versión difundida, integrantes de un grupo identificado como “20 Agrupaciones” habrían amenazado con incendiar vehículos y maquinarias si no se incorporaba a personas vinculadas a ese sector para participar de los trabajos.
Ante esa situación, el personal de EDESA decidió retirarse del lugar y regresar a la ciudad de Salta, dejando momentáneamente suspendida la ejecución de la obra.
“Perdimos todos”
Desde la organización que impulsa la iniciativa expresaron su preocupación por lo ocurrido y señalaron que las amenazas terminaron afectando a toda la comunidad.
“Hoy no perdió una institución ni una persona; perdimos todos”, manifestaron en el comunicado, al remarcar que la interrupción de la obra posterga la llegada de un servicio considerado esencial para el funcionamiento del santuario.
Asimismo, sostuvieron que el acceso a la energía eléctrica “no es un privilegio, sino una necesidad”, por lo que cuestionaron que intereses particulares o situaciones de presión impidan el avance de un proyecto de carácter comunitario.
En el mismo sentido, adelantaron que buscarán identificar a las personas involucradas para abrir instancias de diálogo que permitan destrabar el conflicto y retomar los trabajos. “El camino debe ser siempre el respeto, el acuerdo y el bien común. Nadie puede sentirse dueño de una obra comunitaria ni impedir que llegue un servicio esencial”, señalaron.
Finalmente, expresaron su deseo de que la situación pueda resolverse mediante el consenso y que la obra se concrete en el corto plazo, al tiempo que llamaron a reflexionar sobre las consecuencias que generan este tipo de episodios. “La fe, la comunidad y el progreso no pueden quedar presos de la amenaza ni de la violencia”, concluye el comunicado.



