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La formación minera suma cada vez más mujeres en Campo Quijano

Casi la mitad de la matrícula de la Tecnicatura Superior en Minería del Instituto Superior de Formación Docente N° 6028 está integrada por alumnas.

Desde la institución destacan el avance femenino en una actividad históricamente masculinizada, aunque advierten que todavía persisten barreras para acceder al mercado laboral y a los puestos de decisión.

La participación de las mujeres avanza con fuerza en la formación vinculada a la actividad minera.

En la Tecnicatura Superior en Minería que se dicta en el anexo Campo Quijano del Instituto Superior de Formación Docente N° 6028, la matrícula femenina representa actualmente cerca del 50% del total de estudiantes.

El dato refleja el creciente interés de las mujeres por capacitarse profesionalmente e incorporarse a una de las actividades con mayor desarrollo y proyección en la provincia.

Consultada por Nuevo Diario, la rectora de la institución, Elizabet Carrizo, sostuvo que esta presencia es cada vez más significativa y expone un proceso de transformación social y cultural dentro de un sector tradicionalmente ocupado por varones.

La formación técnica aparece como una puerta de acceso a la industria y como una oportunidad para alcanzar autonomía e independencia económica.

Sin embargo, las alumnas reconocen que todavía deben afrontar prejuicios, dificultades para conciliar el estudio con la vida familiar y barreras al momento de conseguir su primera experiencia laboral.

Una de las estudiantes consideró que el protagonismo femenino dentro de la minería representa una “oportunidad histórica”, debido a que durante décadas los sectores industriales estuvieron reservados casi exclusivamente a los hombres.

Desde su mirada, la incorporación de mujeres a una minería moderna, sostenible y equitativa contribuye a reducir desigualdades de género y permite ampliar las oportunidades profesionales dentro de la cadena de valor minera.

Romper prejuicios desde las aulas

Las experiencias de las estudiantes muestran que parte de los desafíos también está relacionada con las inseguridades personales y los estereotipos instalados socialmente sobre las capacidades femeninas.

Rocío, alumna de tercer año, remarcó la importancia de que las mujeres valoren sus conocimientos y reconozcan que poseen los mismos derechos, responsabilidades y oportunidades para desarrollarse profesionalmente.

Mica, de 27 años y madre de un niño de siete, señaló que su principal desafío fue animarse a comenzar una carrera que todavía suele ser considerada “de hombres”.

“Académicamente estamos a la par de todos. El verdadero reto es cambiar el prejuicio de afuera”, sostuvo.

Además, resaltó que su hijo la acompaña en este proceso y la observa estudiar, rendir exámenes y sostener su esfuerzo cotidiano.

Para la estudiante, formarse en minería no solo le permitió adquirir conocimientos, sino también fortalecer su confianza, responsabilidad y determinación.

El desafío de llegar al mercado laboral

Otras alumnas coincidieron en que uno de los principales obstáculos es demostrar que las mujeres pueden desempeñar tareas que históricamente fueron pensadas para los hombres.

Marcela, por su parte, planteó que las mujeres enfrentan dificultades adicionales que no siempre son reconocidas.

Entre ellas mencionó la necesidad de compatibilizar la vida familiar y laboral con la formación profesional.

También advirtió sobre las barreras para acceder a la primera oportunidad laboral dentro del sector productivo.

Desde la Tecnicatura Superior en Minería destacaron que el acompañamiento a las estudiantes se concreta a través de capacitaciones, prácticas profesionalizantes y convenios con empresas que incorporan una perspectiva de género.

La institución también puso en marcha, desde 2025, un nuevo diseño curricular para la formación superior en Minería.

El plan de estudios incorporó espacios vinculados con la inclusión de las mujeres en la actividad y una perspectiva de género transversal.

Según explicó Carrizo, la actualización curricular fue el resultado de un proceso de revisión impulsado en el ámbito institucional y ministerial para responder a las transformaciones que atraviesa el sector.

El objetivo es acompañar las trayectorias académicas y formar técnicas capaces de incorporarse a los distintos puestos de trabajo de la industria minera, con los conocimientos, la preparación y la experiencia necesarios.

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