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El 78% de los hogares argentinos integra la clase baja y media baja con ingresos abajo del promedio nacional

El ingreso promedio se ubicó en 2.800.000 pesos mensuales netos durante el primer trimestre de 2026. Sin embargo, la distribución muestra una marcada disparidad: el 78% de los hogares se encuentra por debajo de ese umbral. Así, casi 8 de cada 10 familias se concentran en los segmentos que van de la clase media baja a la clase baja, según un informe de la Fundación Encuentro en base a datos de la consultora W.

En la cima de la pirámide se ubica el segmento ABC1, que representa apenas el 5% de la población. Para pertenecer a este grupo se necesitan al menos 7,5 millones de pesos mensuales. La clase media alta reúne al 17%, con un piso de ingresos de 4 millones.

Cómo vive cada segmento el ajuste

Según el director de la consultora W, Guillermo Olivetto, el ajuste es transversal a todos los niveles socioeconómicos. Los estratos de mayor poder adquisitivo controlan los gastos, reducen el uso de servicios y revisan costos fijos como seguros y prepagas. También se restringen salidas, recitales, viajes y suscripciones a aplicaciones.

Las familias de ingresos medios bajos enfocan sus recursos en cubrir necesidades básicas, principalmente alimentación e impuestos, mientras evitan el endeudamiento con tarjetas. Los llamados “gustos” quedan relegados y los productos con descuento dejan de ser una alternativa ocasional.

En los niveles más vulnerables, “se come menos y peor”. La carne vacuna es reemplazada por pollo y cambia la composición de la dieta hacia productos más económicos. En el caso más extremo, se registra una reducción significativa de las comidas diarias.

El impacto en el consumo masivo

“La concentración de los ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando”, señaló el informe. Asimismo, la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse, pero ese 78% de hogares es precisamente el que tiene mayor propensión al consumo y aún no lo refleja en sus hábitos.

Por lo tanto, la consultora Scentia estimó que si la inflación mantiene su tendencia a la baja y los salarios logran recuperarse, el consumo masivo podría ubicarse en una banda de entre -1% y +1%, acompañando la evolución del PBI pero a la mitad de su ritmo.

Fuente: Infobae

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