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Renunció el legislador cordobés vinculado a una causa por grooming y abusos en Villa de María de Río Seco

El legislador provincial cordobés Ernesto Ramón “Cañito” Flores presentó su renuncia a la banca que ocupaba en la Unicameral, en medio de la causa judicial por grooming y abuso sexual de menores que también alcanzó a uno de sus ex asesores, José Aníbal Ricardo Villarreal. La dimisión se conoció días después de que la Legislatura aprobara una licencia de 180 días sin goce de sueldo solicitada por el propio Flores.

En su carta de renuncia, el ahora ex legislador del bloque Hacemos Unidos por Córdoba sostuvo que se retira para “preservar la tranquilidad, la dignidad personal” y aclaró que la decisión “no significa reconocer ninguna de las acusaciones que se han formulado” en su contra. Aseguró irse “con la conciencia absolutamente tranquila” y sin “nada que ocultar”, al tiempo que denunció una “campaña de difamación y de descalificación personal” impulsada, según planteó, por sectores de la política local.

La causa que derivó en su renuncia se originó el 1 de julio, a partir de la denuncia de una madre por la desaparición de su hija de 14 años en Villa de María del Río Seco, en el norte cordobés. La geolocalización del teléfono de la adolescente permitió encontrarla en Santiago del Estero, junto a otra menor de la misma edad, en una propiedad privada. A partir de ese hallazgo, la investigación —a cargo de la fiscal Analía Cepede— viró hacia los delitos contra la integridad sexual de menores.

La situación de Villarreal

Villarreal, que figuraba en la nómina oficial de mayo como personal contratado vinculado a Flores, fue uno de los primeros detenidos y quedó alojado en el complejo penitenciario de Cruz del Eje. Tras incorporar nuevos hechos a la investigación, la fiscal amplió su imputación a grooming y abuso sexual con acceso carnal reiterado. Flores había reconocido que Villarreal trabajaba junto a él, aunque aclaró que pertenecía a la nómina del bloque y no a su equipo personal, y que sus funciones eran “territoriales”.

El caso sumó un testimonio de fuerte impacto: una mujer que se identificó como la primera víctima de Villarreal relató que estuvo bajo el cuidado de su familia desde los dos años y que logró irse recién a los 16. “Me trataban mal, me pegaban con látigos, con alambre, me violaban y un montón de cosas me hacían”, declaró ante el Noticiero Doce. La denuncia original la había realizado en 2021 con el apoyo de su pareja.

La investigación acumula actualmente 16 detenidos y cuatro víctimas identificadas, entre remiseros y choferes de aplicaciones irregulares que operaban en la zona con distintos niveles de acusación. La causa se divide en dos tramos jurisdiccionales, uno bajo la justicia cordobesa y otro a cargo de las autoridades de Santiago del Estero, y continúa en etapa de instrucción con pericias sobre dispositivos y comunicaciones, sin descartarse nuevas detenciones ni víctimas adicionales.

Fuente: Infobae

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