China: Exceso de capacidad y débil consumo interno un desafío de cara al G20
El exceso de capacidad industrial y la débil demanda del consumo interno de la propia China están obligando a las grandes economías a discutir quién pagará el costo del ajuste.
El desequilibrio tiene raíces en la propia estructura del modelo de crecimiento chino. Durante décadas, la inversión, la infraestructura, la construcción y las manufacturas fueron sus principales motores, generando una capacidad industrial de escala extraordinaria.
Pero ese modelo perdió parte de su dinamismo: la crisis inmobiliaria, el endeudamiento acumulado por empresas y gobiernos locales y la reticencia de los hogares a aumentar el gasto han debilitado la demanda interna
Para Pekín, las exportaciones permiten sostener la actividad industrial y el empleo. En cambio, para sus socios comerciales la llegada de productos chinos a precios cada vez más competitivos amenaza con desplazar producción local. El conflicto deja entonces de ser exclusivamente comercial: pasa a involucrar decisiones sobre política industrial, empleo y competitividad.
Socios en alerta
Para Japón y otras economías manufactureras asiáticas enfrentan una tensión similar. No quieren que la capacidad industrial china desplace su producción doméstica, pero tampoco pueden prescindir fácilmente de su mercado ni de las cadenas de suministro que dependen de él.
Por su parte, Washington enfrenta una contradicción propia. Reclama reducir los desequilibrios globales mientras mantiene un déficit fiscal y una deuda pública de dimensiones extraordinarias.
En ese sentido, el FMI sostiene que abordar estas asimetrías requiere esfuerzos de ambos lados: las economías superavitarias deben fortalecer su demanda interna, mientras las deficitarias necesitan corregir sus propias vulnerabilidades fiscales y externas.
Fuente: Ámbito Financiero


