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Entre la esperanza y el miedo: cómo se prepara el Gobierno para la visita del papa León XIV

El presidente Javier Milei se prepara para uno de los eventos más importantes de su gestión. El papa León XIV visitará la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, en la primera gira de este tipo desde hace casi cuatro décadas.

En el Gobierno nadie espera que el Papa hable como un opositor directo al Presidente. Pero sus antecedentes hacen pensar en un mensaje cercano a la doctrina social de la Iglesia, más que al ajuste fiscal.

No es un dato menor que Robert Francis Prevost haya elegido su nombre papal en homenaje a León XIII, un pontífice asociado a la justicia social y la defensa de los más vulnerables. Por eso, en el oficialismo conviven el entusiasmo por un hito histórico y la preocupación por lo que pueda decir el líder religioso frente a millones de personas.

Una gira con impacto político regional

El viaje de León XIV llega en medio de un calendario electoral cargado. Brasil vota el 4 de octubre, Israel el 27 de ese mes y Estados Unidos tiene legislativas el 3 de noviembre. El Papa pisará suelo argentino apenas días después de que Donald Trump, principal aliado internacional de Milei, mida su poder en las urnas norteamericanas.

La última vez que un Papa recorrió el país con una gira de esta magnitud fue en 1987, durante el gobierno de Raúl Alfonsín. En el Gobierno actual reconocen que la economía será clave para saber cómo impacta la visita en el humor social de cara a las elecciones de 2027.

Tensiones por la organización

No todo fue armonía en los preparativos. El Poder Ejecutivo buscaba privilegiar actos más controlados y en espacios cerrados. El Vaticano, en cambio, sostuvo que el Papa necesita encontrarse con la gente.

El resultado fue un esquema con tres grandes misas populares en Buenos Aires, Córdoba y Luján, además de una vigilia juvenil en el barrio de Palermo. La decisión final sobre el recorrido y el tono de la visita quedó en manos de la Secretaría de Estado del Vaticano.

Hay otro condicionante que preocupa en el plano interno: la relación entre Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. En Roma no comprenden del todo que ambos lleven meses sin vínculo político, algo que complica la organización de actos donde deban coincidir.

Agenda social y económica

Uno de los momentos más sensibles de la visita será el paso del Papa por el Pequeño Cottolengo Don Orione, una institución que asiste a personas con discapacidad. El gesto cobra un peso especial en un contexto donde ese tema generó fuertes tensiones políticas, con el escándalo de ANDIS como principal antecedente.

También podría haber referencias a la situación económica. El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, ya había pedido que no se mire con superficialidad la morosidad de las familias endeudadas, un comentario que generó malestar en sectores libertarios.

El operativo de seguridad

El despliegue logístico será enorme. Se estima que la visita movilizará a cerca de cinco millones de personas y que cada jornada podría demandar entre siete y diez millones de dólares, sin contar los costos ordinarios de las fuerzas federales.

Por la magnitud del operativo, en el Gobierno ya se analiza la posibilidad de declarar asueto administrativo o incluso un feriado durante alguna de las jornadas papales.

Fuente: Infobae

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