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La rivalidad entre Estados Unidos y China complica la elección del próximo jefe de la ONU

Las diferencias geopolíticas entre Donald Trump y Xi Jinping ponen en riesgo un acuerdo para definir quién sucederá a Antonio Guterres al frente de la Secretaría General de las Naciones Unidas.

El cargo se define en el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia tienen poder de veto. Si un solo país veta a un candidato, esa postulación queda descartada. Por eso, alcanzar un consenso entre los cinco miembros permanentes resulta clave.

Estados Unidos respalda la candidatura del argentino Rafael Grossi, que hasta hace poco contaba también con el apoyo de Francia y Reino Unido. Sin embargo, la cercanía de Trump con el reclamo argentino por las Islas Malvinas generó dudas en Londres sobre esa postulación.

La presión de los BRICS por una candidata mujer

Durante la última cumbre de los BRICS, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica firmaron una resolución que remarca que ninguna mujer ocupó nunca la Secretaría General de la ONU. Ese planteo sumó presión a favor de las cinco candidatas mujeres que compiten por el cargo.

En las votaciones informales del Consejo de Seguridad, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rebeca Grynspan se ubicaron en los primeros lugares, mientras que María Fernanda Espinosa, Ivonne A-Baki y Michelle Bachelet quedaron más rezagadas.

Una definición que puede demorar meses

China y Rusia ven con buenos ojos la candidatura de Grynspan, actual secretaria general de la UNCTAD. Estados Unidos, en cambio, resiste la posibilidad de que Beijing imponga a la próxima autoridad del organismo.

El 24 de septiembre, Trump recibirá a Xi Jinping en la Casa Blanca, aunque la agenda de ese encuentro se centrará en otros temas, como las sanciones a Irán y la disputa comercial global. Antes de esa cumbre, un acuerdo entre ambas potencias sobre la sucesión de Guterres luce difícil.

Fuente: Infobae

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