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Dos mujeres originarias viajaron a Salta a presentar reclamos porque no tienen respuestas en sus municipios

Alejandra Jiménez, integrante de una comunidad guaraní, y Jorgelina Sánchez, de la comunidad wichi La Esperanza, viajaron a Salta capital porque no encontraban respuestas en los municipios a los que pertenecen sus comunidades. En capital realizaron gestiones en distintas dependencias y recibieron indicaciones y documentación, pero al terminar los trámites se encontraron con otro problema: no tenían dinero suficiente para volver.

El reclamo apunta a la falta de intermediación entre las comunidades y la Secretaría de Asuntos Indígenas. Las mujeres plantean que necesitan un canal de atención cercano, con personas que reciban sus inquietudes, las orienten y puedan acompañar las gestiones en sus propios territorios. Sin esa respuesta, cada trámite puede implicar recorrer kilómetros hasta la capital, obtener nuevos requisitos y tener que regresar para completar el proceso.

Sánchez viajó para iniciar la renovación de las autoridades de su comunidad, cuyo mandato estaba vencido. En Salta le informaron qué documentación deberá presentar cuando vuelva. Jiménez, por su parte, hizo gestiones vinculadas con documentación y asistencia social; también recibió planillas para relevar a personas que no están recibiendo los bolsones de mercadería que se distribuyen cada dos meses en las comunidades de la zona de Tartagal.

“Me cansé de llamar”

Jiménez contó que intentó comunicarse con la Secretaría de Asuntos Indígenas para pedir ayuda con el traslado. Dijo que sabía de una camioneta que viaja entre Salta y Tartagal, pero no consiguieron que las llevaran. Por eso decidió hacer el esfuerzo de viajar y entregar personalmente la documentación, para asegurarse de que llegara a las oficinas correspondientes. Aunque en la capital fueron atendidas, las gestiones recibidas implican nuevos trámites y otro viaje. “Cuando vuelva, ya tienen que traer todo eso otra vez”, explicó Sánchez sobre los requisitos para renovar las autoridades de su comunidad. La distancia y el costo del traslado vuelven a poner a las mujeres ante el mismo obstáculo.

Este jueves, las dos permanecían frente a Canal 11 de Salta junto al bebé, sin saber cómo regresar. También pidieron ropa, calzado y mercadería para llevar a sus comunidades.

Nuevo Diario se comunicó con el Ministerio de Desarrollo Social, desde donde aseguraron que tomarían cartas en el asunto. Sin embargo, al cierre de esta edición, el medio volvió a comunicarse con las mujeres y ellas indicaron que todavía no tenían respuestas de ningún área. Una mujer se ofreció a alojarlas en su casa para que pudieran pasar la noche, mientras otras personas colaboraron para ayudarlas a completar el dinero de los pasajes de regreso.

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