Definirán si la helada deja al valle en emergencia o desastre agropecuario
La Comisión de Emergencia Agropecuario se reunirá mañana para evaluar los daños provocados por la helada del 14 de septiembre.
En distintos sectores de Cafayate las temperaturas llegaron a los 6 grados bajo cero y productores reportaron pérdidas de entre el 70% y el 100%.
La fuerte helada que golpeó a los viñedos de los Valles Calchaquíes llegará este martes a una instancia clave.
La Comisión Provincial de Emergencia y/o Desastre Agropecuario fue convocada para las 10.30, en el Ministerio de Producción y Minería, para analizar los daños y determinar si corresponde declarar la emergencia agropecuaria o el desastre agropecuario en las zonas afectadas.
El fenómeno ocurrió durante la madrugada del 14 de septiembre, cuando las temperaturas descendieron hasta los 6 grados bajo cero en distintos sectores de Cafayate.
La helada llegó cuando las plantas ya habían iniciado la brotación y provocó daños importantes en los viñedos. Productores de la zona señalaron niveles de afectación de entre el 70% y el 100%, aunque el impacto definitivo deberá establecerse mediante los relevamientos técnicos, que se hicieron semanas atrás por parte de los especialistas del ministerio.
La convocatoria fue realizada por el secretario de Desarrollo Agropecuario, Diego Dorigato, a los vitivinicultores de los valles, agrupados en las asociaciones y cooperativas respectivas.
La diferencia entre emergencia y desastre agropecuario está establecida por la Ley Nacional 26.509.
Se considera que una explotación está alcanzada por el régimen de emergencia cuando la afectación sobre su producción o capacidad productiva es de al menos el 50%.
En el caso del desastre agropecuario, el daño debe llegar al 80% o más.
La normativa también establece que la provincia debe declarar previamente la situación y luego solicitar el reconocimiento a nivel nacional.
Esto significa que la reunión del martes será fundamental para determinar, a partir de los informes técnicos, qué categoría corresponde a las distintas zonas y explotaciones afectadas.
No necesariamente todo el territorio alcanzado por la helada tiene que quedar bajo una única categoría: el nivel de daño acreditado en cada explotación es determinante para acceder a los beneficios.
Qué hicieron otras provincias ante situaciones similares
El caso de Cafayate tiene antecedentes recientes en otras regiones productivas del país. En Mendoza, por ejemplo, una combinación de heladas y granizo llevó a la Provincia a declarar la emergencia agropecuaria en distintas zonas productivas.
La medida fue posteriormente convalidada por el Gobierno nacional, luego de un análisis técnico de los daños.
La experiencia mendocina muestra cómo funciona el mecanismo: primero se realiza el relevamiento provincial, se determina el grado de afectación y se establece qué explotaciones quedan comprendidas. Luego, la declaración puede habilitar los beneficios previstos por la legislación nacional para los productores damnificados.
Una situación similar se produjo en Río Negro, donde las heladas primaverales tardías, junto con granizo y lluvias, provocaron daños en explotaciones productivas.
La Provincia declaró la emergencia y/o desastre y posteriormente Nación convalidó la medida para distintos departamentos.
En esa provincia también existen antecedentes de medidas que fueron más allá de los beneficios fiscales.
En 2022, después de fuertes heladas y granizo que afectaron al Alto Valle, Nación creó un programa de asistencia económica para trabajadores de establecimientos frutícolas afectados, con pagos durante cuatro meses para sostener los puestos laborales vinculados a las explotaciones damnificadas.
Emergencia o desastre
La declaración de emergencia o desastre no implica solamente reconocer que hubo pérdidas. El régimen busca mitigar el impacto económico del fenómeno climático y facilitar la continuidad de las explotaciones afectadas. Entre las herramientas contempladas por la legislación aparecen beneficios impositivos y medidas vinculadas con obligaciones financieras y crediticias.
En Cafayate, la magnitud de los daños será ahora el punto central. Si los relevamientos confirman afectaciones superiores al 50%, las explotaciones podrán quedar comprendidas en el régimen de emergencia; si los daños alcanzan o superan el 80%, podrán encuadrarse como desastre agropecuario. La helada ya dejó un fuerte impacto sobre la producción vitivinícola del Valle Calchaquí. Ahora la Comisión Provincial deberá ponerle números al daño y definir qué categoría corresponde.
De esa evaluación dependerá el próximo paso: avanzar con la declaración provincial y gestionar, si corresponde, el reconocimiento nacional y los beneficios para los productores afectados.
Los productores vitivinícolas de los valles ya vienen denunciando la mala situación económica que los afecta, por la falta de venta de sus vinos, temiendo por las fuentes laborales que se ven en riesgo.


