A un mes de la llegada del Papa, la Iglesia suma focos de tensión y frentes de discusión con el Gobierno
En las últimas semanas, figuras del catolicismo cuestionaron políticas libertarias como la Ley de Tierras o el presupuesto en discapacidad.
La Iglesia católica y el Gobierno nacional mantienen una relación tensa y sinuosa, aunque la organización de la visita del papa León XIV encontró a ambas partes trabajando de manera armoniosa. A esa logística, centrada en seguridad y desplazamiento de fieles, se sumaron los gobiernos de Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad.
Pese a esa coordinación, distintos representantes eclesiásticos marcan posición pública sobre temas sensibles. Este lunes, la Pastoral Social de la Comisión Episcopal emitió un comunicado titulado “Por la defensa de nuestro territorio y el cuidado de nuestra soberanía”, en referencia al fallo de la Corte Suprema que dejó vigente el DNU 70/2023 y su artículo que deroga la Ley de Tierras.
“Queremos manifestar nuevamente nuestra preocupación ante la posibilidad de una venta sin límites de tierras a extranjeros”, señaló el comunicado, que ganó repercusión cuando el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, lo publicó en sus redes.
Discapacidad: “Los gestos no alcanzan”
Otro frente se abrió este lunes, cuando representantes de la Mesa de Discapacidad de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) se reunieron con delegados del Gobierno para plantear su preocupación por la continuidad de las prestaciones. Pese al diálogo abierto, la coordinadora de la mesa, María Baya Casal, fue clara: “Es un gesto, pero los gestos solos no alcanzan. Los gestos se traducen en realidades”.
Más duro fue el sacerdote Pablo Molero, coordinador del Foro de Discapacidad: “No tienen que pedir ninguna documentación como pidieron. No tienen que pedir nada. Lo único que tienen que hacer es cumplir con lo que la ley manda. […] No hagan las cosas porque viene el Papa, sino porque la gente lo necesita. Acá el Papa no es el importante, es la gente”.
Los mensajes de García Cuerva
Días atrás, durante la celebración de la Virgen de Luján, el arzobispo porteño Jorge García Cuerva había dejado un mensaje de fuerte contenido político: “Nuestra Patria tiene muchos abrazos pendientes: abrazos de perdón ante tanta descalificación e insulto; abrazos solidarios ante tanta indiferencia”. También advirtió que “las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal supuran”.
En la previa de la procesión a Luján, el arzobispo había señalado que “al Papa lo espera una Argentina en crisis, con una gran cantidad de hermanos muy pobres”, un mensaje que llegó días después de que el INDEC registrara un fuerte aumento de la pobreza y la indigencia.
El silencio del Gobierno
A diferencia de su estilo habitual con otros críticos, el Gobierno evita confrontar públicamente con la Iglesia. Ni Milei ni ningún funcionario de primera línea respondió a los cuestionamientos eclesiásticos. En algunos sectores de la Iglesia creen que esto se debe al peso del electorado católico dentro de la base libertaria.
En el ámbito eclesiástico descartan que León XIV se meta directamente en la política doméstica durante su visita, aunque esperan que continúe la línea de mensajes sin destinatario preciso que vienen dando los principales referentes del catolicismo argentino.
Fuente: Infobae


