Advierten que las restricciones fronterizas de Aguas Blancas afectan al comercio
Adrián Zigarán, interventor de Aguas Blancas, cuestionó el límite de USD 150 diarios y la exclusión de granos del régimen vecinal fronterizo. Alertó sobre el impacto en Salvador Mazza y Aguas Blancas y anunció que propondrá a Nación un sistema de microexportaciones.
El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, cuestionó las nuevas restricciones al egreso de mercadería hacia países vecinos y advirtió que afectarán a comerciantes y trabajadores de la frontera norte.
En declaraciones a Nuevo Diario, sostuvo que las medidas dificultan las ventas de productos argentinos a compradores bolivianos y podrían empujar parte de esa actividad hacia circuitos informales.
“Esto le viene a meter un clavo más al ataúd del comercio argentino hacia Bolivia”, expresó al analizar la Resolución General 5910/2026 de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
La norma, publicada el 9 de octubre y vigente desde el día siguiente, establece un límite de USD 150 diarios por poblador para las mercaderías que egresen bajo el régimen de tráfico vecinal fronterizo.
También excluye los granos de trigo, soja y maíz en todas sus formas, los combustibles transportados en bidones o tanques suplementarios y los productos acondicionados en envases de diez kilogramos o más, o su equivalente en volumen.
El alcance de la medida se circunscribe a ese régimen, destinado a las necesidades de los habitantes de localidades fronterizas, y no constituye una prohibición general de exportar esos productos.
En sus fundamentos, ARCA señala que el régimen no puede utilizarse con fines comerciales o industriales y que las modificaciones buscan evitar el fraccionamiento de operaciones y los desvíos hacia circuitos comerciales no autorizados.
“Si estábamos mal, ahora estamos peor”, afirmó Zigarán.
A su entender, limitar las operaciones por los pasos habilitados no resolverá el contrabando y puede favorecer el traslado de mercadería por vías informales, con consecuencias sobre la recaudación provincial y municipal.
La exclusión del trigo, la soja y el maíz fue uno de los puntos que más cuestionó. “¿Por qué incluyeron el trigo? ¿Cuál es el tema si Argentina exporta?”, planteó. Según explicó, en Salvador Mazza se comercializan volúmenes muy superiores a los de Aguas Blancas, con movimiento de camiones y un servicio ferroviario entre esa localidad y Pocitos.
Advirtió que las restricciones sobre los granos y las presentaciones de mercadería afectarán tanto a los comerciantes como a las cooperativas y a quienes dependen de las tareas de traslado, carga y descarga.
La preocupación también alcanzó a vecinos de Aguas Blancas que, según relató, querían cortar la ruta en rechazo a la medida.
Zigarán les pidió esperar para conocer qué decisión toman las autoridades de Salvador Mazza, donde considera que el impacto será mayor por el volumen del comercio fronterizo. “Miren, chicos, esperemos a ver qué hace Mazza, que es el más afectado, muchísimo más que nosotros”, les manifestó. Sostuvo que Aguas Blancas también sufrirá las consecuencias y expresó preocupación por las dificultades que una caída de la recaudación podría generar para la gestión municipal de Gustavo Subelza.
El interventor aclaró, además, que la decisión corresponde al organismo nacional y no al municipio ni al Gobierno de Salta, ante consultas y versiones que atribuían las restricciones a las autoridades locales.
En un posteo, amplió sus críticas y planteó una contradicción entre el discurso nacional de apertura económica y las condiciones impuestas en la frontera.
Sostuvo que las compras de productos argentinos por parte de ciudadanos bolivianos generan ingresos para los comercios y actividad para distribuidores, fábricas y transportistas.
“Nosotros queremos que también sea visto como una frontera que hay que desarrollar”, expresó, al reclamar que el norte sea considerado una puerta comercial y no únicamente un territorio sujeto a vigilancia.
Como alternativa, anunció que en los próximos días elevará al Gobierno nacional una propuesta de régimen específico de microexportación fronteriza. El planteo contempla un mecanismo digital, con controles y montos que permitan canalizar legalmente operaciones superiores al límite del régimen vecinal.
Zigarán mencionó compras de USD 500, USD 1.000 o USD 2.000 como ejemplos de transacciones que deberían contar con una vía sencilla de formalización.
Vinculó esa propuesta con la integración del norte al Corredor Bioceánico y con la necesidad de facilitar las ventas de producción argentina a los países de la región.



