A 50 años del Golpe, Salta marcha otra vez, no desde lo conmemorativo, sino desde la memoria
A días de cumplirse 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Salta ya respira memoria. No como efeméride, sino como una pulsión que incomoda, interpela y, sobre todo, resiste. Las calles todavía no se llenaron de columnas, pero las reflexiones ya están en marcha. Y no llegan desde la nostalgia, sino desde una urgencia política que atraviesa generaciones.
En ese marco, el referente de derechos humanos Fernando Pequeño Ragone —nieto del ex gobernador desaparecido Miguel Ragone— aporta una mirada que desborda lo conmemorativo. Su recorrido, atravesado por más de dos décadas de militancia, permite leer el presente desde una experiencia encarnada en la lucha por justicia. “Esta fecha no es un punto de llegada, sino un umbral de resistencia permanente”, plantea. Su reflexión no se queda en la evocación del pasado: se inscribe en una lectura crítica del presente, donde la memoria se vuelve herramienta para interpelar las deudas actuales de la democracia. Pequeño Ragone recupera el proceso judicial que logró condenas por delitos de lesa humanidad en Salta, pero advierte que la dimensión de la justicia no puede agotarse en lo jurídico. “Ya no busco solo la sentencia judicial; busco una justicia transicional capaz de interpelar el presente”, señala, en una definición que amplía el horizonte de la lucha histórica de los organismos.
Su lectura incorpora, además, una dimensión menos transitada en el discurso público: la de la vulnerabilidad como potencia política. “La memoria es un acto de fragilidad humana como resistencia”, afirma, en una clave que desarma la idea de fortaleza heroica para ubicar en el centro el reconocimiento del trauma, el agotamiento y las marcas que dejó el terrorismo de Estado. No como debilidad, sino como forma de politización.
A 50 años del golpe, la figura de Miguel Ragone —el “médico de los pobres”— vuelve a emerger no solo como símbolo, sino como proyecto inconcluso. “Su desaparición sigue siendo una brújula ética para denunciar el vaciamiento que hoy acecha a nuestra política”, sostiene su nieto, al tiempo que recuerda que el secuestro del ex gobernador formó parte de un plan sistemático orientado a desarticular modelos de justicia social. Esa idea conecta con un clima más amplio que atraviesa este aniversario.
Como advierten distintos análisis en el campo de los derechos humanos, el país atraviesa una etapa donde los consensos construidos tras la recuperación democrática comienzan a resquebrajarse. La discusión ya no es entre memoria y olvido, sino entre distintas memorias en pugna. El avance de discursos que relativizan el terrorismo de Estado, junto con el desfinanciamiento de políticas públicas vinculadas a memoria y derechos humanos, configuran un escenario inédito desde 1983. En ese contexto, la conmemoración del 24M adquiere una densidad particular: no solo recuerda, también responde.
Mes por la Memoria y la Verdad
En Salta, esa respuesta ya empezó a tomar forma en una agenda amplia de actividades que se extiende durante todo el mes.
Talleres, intervenciones artísticas, muestras, espacios de debate y acciones colectivas buscan sostener activa la memoria en distintos territorios y generaciones.
El 24 de marzo, la movilización central partirá desde Plaza 9 de Julio hacia el Portal de la Memoria, reafirmando el reclamo histórico de Memoria, Verdad y Justicia y sumando una consigna que dialoga con el presente: el rechazo a políticas que, según los organismos, impactan sobre los derechos sociales y democráticos.
La jornada incluirá además intervenciones culturales como “Florecerán Pañuelos” y actividades como “Ajedrez por la Memoria”, que buscan expandir el alcance de la conmemoración hacia nuevos lenguajes y públicos.




