A los 76 años, murió Melania Pérez, una voz esencial del folclore salteño
La música popular argentina perdió este martes a una de sus intérpretes más profundas y coherentes. Melania Pérez, referente indiscutida del canto folclórico del norte del país, falleció a los 76 años dejando una obra marcada por la sobriedad, la sensibilidad y un respeto inalterable por las raíces culturales.
Nacida en la ciudad de Salta el 19 de octubre de 1949, su camino artístico comenzó tempranamente, a fines de los años sesenta, cuando se integró al conjunto vocal Las Voces Blancas. Desde aquellos primeros pasos ya se advertía una manera singular de decir y cantar, alejada del lucimiento fácil y profundamente arraigada en la identidad folclórica.
Poco después, el encuentro con Gustavo “Cuchi” Leguizamón resultó decisivo: convocada por el compositor, pasó a formar parte del grupo Vale Cuatro, experiencia que fortaleció su vínculo con la poesía y la música del cancionero salteño y argentino. A lo largo de su trayectoria, Melania Pérez eligió siempre proyectos que dialogaran con la memoria y el paisaje cultural del norte. En los años ochenta conformó el Dúo Herencia junto a su compañero de vida, Icho Vaca, y en la década siguiente fue parte del espectáculo Los pájaros de la memoria, junto a Gerardo Núñez y Miguel Ángel Pérez, una propuesta atravesada por la identidad, la palabra y la evocación. Su estética quedó plasmada en su primer disco solista, Luz del aire, donde interpretó obras de autores fundamentales como César Perdiguero, Armando Tejada Gómez, Manuel Castilla, Eduardo Falú y el propio Leguizamón, acompañada por músicos de reconocida trayectoria.
En 2002 editó Igual que el agua… cantando, un trabajo producido por León Gieco que fue ternado a los Premios Gardel como mejor intérprete femenina de folclore. Más allá de los escenarios, Melania Pérez desarrolló una intensa labor como docente de canto en la ciudad de Buenos Aires, donde formó a nuevas generaciones de intérpretes. Su enseñanza no se limitó a la técnica vocal: transmitió una comprensión profunda del folclore, de la palabra cantada y del sentido cultural de cada canción. En los últimos años, además, se encontraba vinculada a proyectos internacionales, entre ellos una gira por Europa junto a Dino Saluzzi y Juan Falú, con presentaciones previstas en Francia y España. Su voz, atravesada por la raíz bagualera y un conocimiento hondo del repertorio tradicional, deja una marca indeleble en la música popular argentina. Con su muerte se apaga una voz imprescindible, pero permanece una obra honesta y perdurable, destinada a seguir dialogando con la memoria cultural.



