Aguaray: críticas al Concejo Deliberante por acuerdo libertario con el intendente
El cambio de autoridades en el cuerpo legislativo consolidó una nueva mayoría que despierta cuestionamientos por su cercanía con el oficialismo local y por la falta de respuestas a las demandas vecinales. Crecen las críticas a la gestión municipal por servicios deficientes, escasa planificación y falta de transparencia.
A pocos días del inicio del nuevo período legislativo, el escenario político en Aguaray quedó marcado por un reacomodo de poder en el Concejo Deliberante de Aguaray que generó fuertes cuestionamientos desde distintos sectores de la comunidad.
El reciente cambio de autoridades evidenció un giro clave: el bloque de La Libertad Avanza aportó su voto para consolidar la conducción de ADECO, movimiento al que vecinos y referentes sociales le atribuyen una lógica más asociada a acuerdos coyunturales que a la respuesta de las demandas ciudadanas.
Hasta hace pocos meses, el espacio libertario se presentaba como un actor de equilibrio dentro del recinto, definiendo votaciones según el contenido de los debates. Sin embargo, el reciente alineamiento con el oficialismo local modificó ese perfil y terminó por robustecer una mayoría que arrastra críticas por su desempeño y por la escasa producción de iniciativas orientadas a resolver los problemas cotidianos del municipio.
El foco de los cuestionamientos no se limita al funcionamiento del cuerpo deliberativo. La principal crítica de la ciudadanía apunta a la gestión municipal, caracterizada —según expresan organizaciones barriales y referentes comunitarios— por una marcada ausencia en territorio, servicios deficientes, falta de planificación y escasa transparencia administrativa.
Una conducción distante
En ese marco, el intendente es señalado por una conducción distante de las necesidades urgentes y por un bajo nivel de compromiso con políticas de desarrollo local sostenidas en el tiempo.
El nuevo esquema de poder promete “orden” institucional para el oficialismo, pero abre interrogantes sobre la calidad democrática del Concejo y su capacidad real de representar el mandato popular. Con una oposición fragmentada y acuerdos que parecen definirse en la cúpula política, crece la preocupación por la pérdida de independencia del órgano legislativo y su eventual rol como instancia de control.
Mientras tanto, el malestar social comienza a tomar mayor visibilidad. Vecinos y organizaciones advierten que la paciencia se agota frente a la falta de respuestas concretas y reclaman una gestión municipal más presente, transparente y comprometida con las prioridades del pueblo.
En ese contexto, el verdadero examen para el Concejo y para el intendente no será la reconfiguración de cargos, sino su disposición efectiva a escuchar a la comunidad y dar soluciones reales a problemas que se arrastran desde hace tiempo.



