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Alerta en el Valle de Lerma: detectaron microplásticos en el río Carabajal

La contaminación plástica ya no se limita a las botellas, bolsas y residuos que pueden observarse flotando en los cursos de agua o acumulados en sus márgenes. Una investigación desarrollada por docentes y estudiantes del Profesorado de Biología del Instituto de Educación Superior 6026 de Rosario de Lerma puso el foco sobre una amenaza mucho menos perceptible: la presencia de partículas microscópicas compatibles con microplásticos en distintos sectores del río Carabajal, en el Valle de Lerma.

El trabajo, realizado en el marco de la materia Educación Sanitaria y Ambiental, permitió observar fibras y pequeños fragmentos en muestras recolectadas en el ambiente fluvial. Pero uno de los aspectos más inquietantes fue que los indicios de contaminación aparecieron tanto en un sector con mayor intervención humana como en otro ubicado lejos de las áreas urbanizadas, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de estas partículas para dispersarse y alcanzar ambientes aparentemente menos expuestos. La investigación está encabezada por la licenciada en Ciencias Biológicas Nancy González Turu y la especialista en enseñanza de las ciencias Ruth Suyo Quispe, junto con las estudiantes Jorgelina Copa y Soledad Liendro. El equipo busca aportar información sobre una problemática ambiental que, según señalaron a Informate Valle, todavía cuenta con escasos antecedentes de investigación publicados en Salta.

Lo que el río no muestra

Las muestras fueron obtenidas en dos puntos diferentes del río Carabajal, seleccionados para comparar sectores con distintos niveles de intervención humana. A partir de observaciones realizadas con lupas y microscopios, las investigadoras identificaron partículas y fibras compatibles con materiales plásticos en el agua y los sedimentos, además de estructuras similares presentes en líquenes. Estos últimos resultan especialmente relevantes porque son organismos utilizados como bioindicadores de la calidad ambiental, capaces de aportar información sobre las condiciones del entorno donde se desarrollan. La presencia de partículas en los diferentes materiales analizados constituye un indicio que merece ser profundizado. No obstante, el propio equipo reconoció que todavía necesita realizar estudios más específicos para confirmar la composición de las partículas y caracterizar con mayor precisión los materiales encontrados. Esta aclaración es fundamental: las observaciones microscópicas iniciales permiten detectar elementos sospechosos, pero no reemplazan los análisis instrumentales necesarios para determinar con certeza su naturaleza química.

Los microplásticos son partículas de materiales poliméricos que generalmente miden menos de cinco milímetros. Muchos se originan cuando objetos de mayor tamaño se fragmentan por la exposición al sol, las variaciones de temperatura y el desgaste mecánico. Otros provienen de fibras textiles sintéticas, neumáticos, pinturas y diferentes productos de uso cotidiano. Una vez liberadas al ambiente, estas partículas pueden transportarse por cursos de agua, incorporarse a los suelos o desplazarse por el aire. Su persistencia y capacidad de dispersión explican por qué la contaminación plástica representa un problema que no se limita a los lugares donde se acumulan residuos visibles.

La investigación del IES 6026 incorpora una perspectiva particularmente importante: el enfoque de Una Salud, que reconoce que el bienestar de las personas no puede separarse de la salud de los animales, las plantas y los ecosistemas. Desde esa mirada, la contaminación de un río no representa únicamente una alteración del paisaje o de la calidad del agua, sino un fenómeno que puede comprometer diferentes componentes de un sistema ambiental interconectado.

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