Álvarez Eichele: “Sin decisión política no hay reforma vial ni equilibrio”
En la apertura del período legislativo del Concejo Deliberante capitalino, la concejal del PRO Agustina Álvarez Eichele trazó un diagnóstico crítico sobre tránsito, presión tributaria, transporte urbano y reforma de la Carta Municipal.
Desde su banca opositora anticipó que 2026 estará atravesado por el debate sobre el rol de control del Concejo y la necesidad de rediseñar políticas estructurales que, a su entender, hoy dependen más de la voluntad del Ejecutivo que de nuevas ordenanzas.
Como presidenta de la Comisión de Tránsito, sostuvo que la reducción de la siniestralidad no se resolverá con una única norma. “No hay una decisión o un proyecto que vaya a cambiar la realidad de las ciudades altas. Son un conjunto de decisiones las que se tienen que tomar”, afirmó. En ese esquema ubicó en primer lugar la necesidad de reforzar controles por parte del Ejecutivo municipal, pero también reclamó una modificación estructural en infraestructura: colocación y sincronización de semáforos, arreglo de calles y veredas, obras puntuales y detección técnica de focos de siniestralidad para intervenir con criterios específicos.
En materia de transporte urbano, planteó que el sistema necesita un rediseño integral. Si bien reconoció que el Concejo avanzó en la regulación de plataformas digitales como Uber, DiDi y Cabify, advirtió que persisten incumplimientos y desorden en las inscripciones y controles. “No es una crítica a las plataformas, sino a cómo se maneja desde el gobierno municipal”, señaló. A la par, describió al sistema de taxis y remises como un esquema en decadencia y cuestionó la dispersión de competencias entre normativa municipal y provincial, lo que —según su mirada— dificulta planificar un modelo de movilidad a futuro.
El otro eje central que anticipó para 2026 es la revisión del esquema de tasas municipales. “El valor de los impuestos y las tasas municipales es elevado, sobre todo para el sector comercial”, remarcó. Subrayó que la carga tributaria municipal se suma a impuestos nacionales y provinciales en un contexto que ya es complejo para pymes y comercios. Consideró que la presión fiscal será uno de los puntos de agenda del año y volvió a advertir sobre la necesidad de revisar el esquema vigente.
En cuanto a la reforma de la Carta Municipal, defendió el fortalecimiento del rol de control del Concejo. “Muchas veces se dictan normativas que después desde el Ejecutivo no se cumplen”, sostuvo. Si bien valoró que la mayoría de convencionales pertenezca a la oposición porque —según dijo— puede generar equilibrio entre poderes, admitió que el proyecto inicial de reforma era más profundo y que se eliminaron aspectos que consideraba trascendentes. “Queremos una Carta redactada desde la ciudadanía, por la ciudadanía y para la ciudadanía”, expresó.
Consultada sobre el funcionamiento institucional del cuerpo, aclaró que desde la oposición no administran la urgencia legislativa ni cuentan con mayoría, aunque aseguró que desde su banca intenta ejercer control de gastos y mantener un Concejo con “puertas abiertas” para atender reclamos vecinales, problemas tributarios o conflictos vinculados a la normativa urbana.
Respecto al presupuesto 2026, recordó que no lo acompañó por considerar que no existían garantías suficientes sobre la ejecución efectiva de las partidas. Sostuvo que las prioridades territoriales ya están definidas por el Ejecutivo, aunque reconoció la importancia de obras estructurales vinculadas a calles y desagües pluviales. “Los recursos son finitos y no siempre alcanza para resolver las problemáticas de todos los barrios”, admitió.
Finalmente, puso el acento en la participación ciudadana. Señaló que herramientas como el presupuesto participativo quedaron relegadas y que existe una crisis en los centros vecinales. Propuso fortalecer la articulación con clubes deportivos y espacios barriales como ámbitos de involucramiento comunitario. “Mientras más participación ciudadana hay, más transparentes son los gobiernos”, afirmó.
En el inicio del año legislativo, la concejal opositora dejó planteado un escenario de mayor tensión institucional, revisión tributaria y discusión sobre el modelo de ciudad. El desafío, ahora, será si esas definiciones encuentran respaldo político suficiente en un Concejo que ya no tiene mayorías automáticas y que deberá definir si ejerce plenamente su función de contrapeso o mantiene un rol secundario frente al Ejecutivo.
“El desafío es modernizar el mecanismo legislativo”
En la apertura del año legislativo, el concejal Gonzalo Nieva sostuvo que la prioridad 2026 no pasa por una ordenanza puntual sino por actualizar el mecanismo legislativo. Señaló que el sistema actual de textos ordenados y remisiones dificulta el acceso a las normas y planteó la necesidad de simplificar la técnica normativa para facilitarle la consulta al vecino. En materia urbana, afirmó que la expansión debe ser ordenada y regulada. Recordó los avances con el Código de Edificación y el de Planeamiento y sostuvo que la ciudad debe consolidar nuevos criterios de desarrollo para evitar urbanizaciones irregulares. En el plano ambiental, marcó como urgente avanzar en planes maestros para desagües pluviales y en la intervención sobre la cuenca del río Arias-Arenales, frente a los problemas recurrentes de inundaciones.
Sobre la reforma de la Carta Orgánica, consideró que el Concejo cuenta con las herramientas institucionales para dar el debate, aunque anticipó una discusión ajustada. Defendió revisar el equilibrio entre Ejecutivo, Concejo y Tribunal de Cuentas e incorporar mayores mecanismos de control y transparencia como parte central del proceso.



