Banda, integrada por cinco gendarmes, cayó acusada de transportar 334 kilos de cocaína
En el marco del juicio oral a siete imputados —entre ellos cinco gendarmes en actividad, exonerados o a punto de ingresar a la fuerza— acusados por dos transportes con un total de 334 kilos de cocaína, el Área de Investigaciones y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta presentó los audios extraídos del grupo de WhatsApp de la organización narcocriminal en los que los acusados hablaban de las rutas de los viajes y de cómo acondicionar la droga y vulnerar los controles.
El debate se inició el 19 de diciembre pasado ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 2 de Salta —presidido por la jueza Gabriela Catalano e integrado por sus colegas Domingo Batule y Diego Matteucci—, y el Ministerio Público Fiscal está representado por el fiscal Ricardo Toranzos, la auxiliar fiscal Carolina Aráoz Vallejo y el investigador Facundo Saravia.
Como presuntos coautores del delito de transporte de estupefacientes, agravado por el número de intervinientes, son juzgados Jonathan Leonel Ostapowicz, Richar Ariel Delgado, su hermano Diego Hernán Delgado, Gabriel Osvaldo Ruíz Apaza y Adrián Emilio Escarlata. Los otros dos imputados, Federico Rubén Batista y Francisco Agustín Flores, están acusados como partícipes necesario y secundario, respectivamente, del mismo delito.
En los casos de Batista y Diego Delgado, el delito se agrava por ser gendarmes en actividad. Ambos cumplían funciones en el Destacamento Móvil 1, de Campo de Mayo.
Salvo Ostapowicz, que era comerciante, el resto de los acusados también tenía algún vínculo con Gendarmería Nacional. Escarlata y Richar Delgado, habían sido dados de baja de la fuerza federal, mientras que Apaza y Flores se aprestaban a ingresar como aspirantes.
Bajo el seudónimo de “Los Peluches” —nombre que ellos mismos se asignaron al crear un grupo de WhatsApp—, los acusados responden por el transporte de 334 kilos de cocaína desde el norte de la provincia, interceptados en mayo y octubre de 2024 en los puestos de El Naranjo y General Pizarro, en el sur provincial.
Fueron detectados en Pizarro y Rosario de la Frontera
El primero de los dos hechos imputados ocurrió el 19 de mayo de 2024, cuando el cabo primero Diego Delgado fue requisado en el puesto de control de General Pizarro, sobre la ruta provincial 5. Con su uniforme colgado en el asiento trasero, el gendarme reconoció que llevaba 303 kilos de cocaína en la caja de la camioneta Toyota Hilux, procedente de Orán y con destino a Buenos Aires.
Posteriormente, el 26 de octubre de ese mismo año, y como resultado de la continuidad de la investigación por parte del Área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta, la UNIPROJUD Salta de Gendarmería Nacional, secuestró otros 31 kilos de la misma sustancia, en el puesto de El Naranjo, en Rosario de la Frontera.
En este caso, la droga era transportada por Escarlata, quien también provenía de Orán, pero lo hacía a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok. La cocaína, en tanto, fue descubierta dentro de la rueda de auxilio. La detención del resto de los acusados, se produjo a medida que la fiscalía obtuvo evidencias de sus respectivos roles dentro de la organización.
Extenso testimonio
El viernes 6 de febrero pasado, al reanudarse el debate, declaró ante el tribunal uno de los testigos clave de la fiscalía.
Se trata del primer alférez Octavio Mansilla, de la Unidad de Investigaciones y Procedimientos Judiciales (UNIPROJUD) Salta, quien se refirió al análisis de llamadas y audios extraídos de los celulares secuestrados en el marco de la investigación.
A lo largo de su extenso testimonio, el gendarme brindó detalles de una serie de audios extraídos de celulares secuestrados a los exgendarmes Richar Delgado y Escarlata, de los cuales surgen precisiones sobre cómo operaba la organización, las rutas de viaje, las previsiones en los controles, los apodos asignados y tratativas para la adquisición de camionetas para potenciar el transporte de la droga.
Entre otros aspectos relevantes para la fiscalía, en esos mensajes se hace referencia al dinero invertido por los acusados, las ganancias, las recomendaciones sobre cómo acondicionar la droga en las camionetas y las alusiones que hacían los imputados, a modo de festejo y buen porvenir de la actividad delictiva.





