Bolivia está a 90 minutos de escribir una de las páginas más importantes de su historia reciente. Esta medianoche -a las 0 del miércoles- enfrentará a Irak en Monterrey por una de las finales del repechaje internacional con un objetivo claro: volver a una Copa del Mundo después de 32 años.
El equipo dirigido por Óscar Villegas llega con la confianza en alza tras la remontada del jueves ante Surinam (2-1) en la semifinal, un triunfo que reavivó la ilusión de todo un país. Aquella victoria, con goles de Moisés Paniagua y Miguel Terceros -de penal-, dejó a la Verde a un paso de repetir la hazaña conseguida en 1994 cuando llegó al Mundial de Estados Unidos, su última participación mundialista -antes había disputado las ediciones de 1930 y 1950-.
El duelo ante Irak se jugará en el estadio BBVA de Monterrey, una de las sedes del próximo Mundial, y tendrá una carga emocional enorme. Ambos seleccionados saben que el ganador se quedará con el último boleto disponible para el Mundial de Canadá, México y Estados Unidos 2026 (integrará el Grupo I con Francia, Noruega y Senegal).
Del otro lado, Irak -59 del mundo- también persigue un objetivo histórico: regresar a un Mundial tras 40 años -su única participación fue en México 1986, cuando quedó eliminado en primera ronda tras perder con Paraguay (0-1), Bélgica (1-2) y el anfitrión (0-1)-.
La expectativa en Bolivia es total. El partido paralizó al país: se organizaron vuelos especiales hacia México, se agotaron las entradas y en ciudades como La Paz se instalaron pantallas gigantes para seguir el encuentro. “Queremos que la calle se inunde de verde”, expresó ilusionado el alcalde de la capital, Iván Arias.





