Cómo afecta el retiro de Messi a la imagen de la Argentina en el mundo: de referente nacional a una marca global
Ha sido el mejor embajador del país durante dos décadas. Su rol como dueño de clubes en una tierra de asociaciones civiles.
El retiro de Lionel Messi de la Selección nacional dejó con una sensación de desamparo a millones de fanáticos argentinos, pero su salida también significó la pérdida activa de una figura internacional asociada a la Argentina y que ayudó en los últimos 20 años a cimentar el “Soft Power” (poder blando) del país.
Más allá de que la selección albiceleste y el 10 quedaron involucrados en el último Mundial en una campaña de descrédito con señalamientos de racismo y trampa, Messi ha sido el mejor embajador nacional en el mundo a lo largo de dos décadas.
Messi, el papa Francisco, Maradona y la selección de fútbol fueron algunos de los mayores símbolos argentinos conocidos a nivel mundial junto al tango y la carne, en el último medio siglo.
La pregunta es qué influencia tuvo Messi en ese “Soft Power” nacional y qué perderá el país, más allá del impacto emocional y deportivo, con su retiro del seleccionado.
TN consultó a cuatro analistas para responder a estos interrogantes.
El Soft Power
El “Soft Power” es la capacidad de un país para influir en otros por su poder de “atracción” en áreas como la cultura, la gastronomía, sus valores tradicionales, su política exterior o por figuras públicas conocidas a nivel mundial.
El concepto fue acuñado por el politólogo estadounidense Joseph Nye.
Messi encuadra ahí perfectamente.
Sin dudas, el jugador del Inter Miami ha generado en su carrera una mayoritaria asociación positiva con la Argentina en millones de fanáticos desparramados en todo el mundo. Las imágenes desde Bangladesh en cada Copa del Mundo son el mayor ejemplo.
También las camisetas albicelestes con el número 10 que se ven en cualquier lugar del planeta. Son personas que se vinculan con la Argentina a través de Messi.
Pero, ¿cuál es su verdadero impacto en la imagen-país?
El exfubolista del Barcelona ha mantenido siempre un perfil bajo, humilde y familiar. No se le conocen posicionamientos políticos, aunque su entrada junto al presidente estadounidense, Donald Trump, en un acto de agasajo a los jugadores del Inter Miami en la Casa Blanca, generó una ola de críticas por izquierda.
En ese aspecto, Messi ha sido la antítesis de Maradona.
“No está muy claro en la disciplina de los estudios internacionales de qué manera termina operando el poder blando, pero que existe, existe. Siempre pienso en los pubs irlandeses que están en casi todas las ciudades del mundo. Obviamente Messi es un símbolo de la Argentina, como en algún momento pudo ser Maradona y más recientemente Francisco”, dijo el analista internacional Juan Negri.
Además, afirmó: “Argentina pierde una referencia mundial en el sentido de algo que en otros países les haga acordar a la Argentina. Eso está claro: la gente va a tener menos en la cabeza al país”.
“No me queda claro si eso implica una pérdida de poder relativo ni de qué manera el poder blando suele beneficiar a los países. No es que la Argentina reciba más inversiones porque está Messi. De hecho, el país explotó poco eso”, añadió.
Declaraciones de Diego Murzi
El sociólogo deportivo Diego Murzi afirmó: “Efectivamente en términos de imagen a nivel global, de Soft Power, diplomacia deportiva, Messi era lejos el embajador más importante de la Argentina a nivel global”.
“Hablo en general, no solamente del deporte. Su figura continuó esta idea de la excepcionalidad argentina en términos futbolísticos y deportivos. Pasamos de tener el mejor futbolista de la década del 80, que arrastró parte del 90, a tener al mejor futbolista del siglo 21 y quizá uno de los dos o tres mejores deportistas de este siglo”, sostuvo.
Para Murzi, esto es algo difícil que pase para la narrativa argentina, tanto de la nación como del deporte. “Eso alimentó esa idea de que la Argentina es algo excepcional en algo, siendo como en realidad somos un país subalterno y periférico en el concierto geopolítico”.
“Entonces fue importante, a partir de la idea de esta cuestión proyectada en la Argentina de creernos que somos importantes o relevantes a nivel global”, indicó.
Murzi se preguntó si Messi llegó a tener influencia internacional más allá del aspecto meramente deportivo. “Claramente que sea el futbolista más conocido, más relevante del siglo 21, aporta en lo simbólico a la imagen y a la marca país. Después nos tendríamos que preguntar qué impacto tiene o tuvo eso en términos reales”, agregó.
También habrá que ver como se reconfigura su imagen. El astro rosarino ha dejado entrever que vislumbra un futuro como empresario cuando se retire del fútbol.
Murzi abrió el debate: “En Argentina tenemos algo que nos distingue del resto del mundo: los clubes como asociaciones civiles. Por ahora sin haber entrado en ese modelo en donde los clubes son sociedades anónimas”.
“En ese contexto, la actividad principal del futbolista más representativo del siglo 21 en estos últimos tiempos es comprar clubes, justamente algo que en la Argentina choca contra esta identidad del fútbol argentino”, señaló.
Messi, una marca global
Messi acaba de adquirir el club Eldense, de la segunda división española. Pero también es dueño del UE Cornellá (quinta división de España) y creó el LSM, de la tercera división uruguaya junto a su amigo y delantero Luis Suárez. Además, es socio accionario del Inter Miami y fundó en la Argentina, con su familia, el Leones FC de Rosario.
Este club rosarino fue fundado en 2015 y desde este año pasó a competir en la primera C, la cuarta categoría del fútbol argentino, salteando incluso el Torneo Promocional Amateur, gracias a la venia de la AFA.
El analista internacional Federico Merke no está convencido de que la figura de Messi alimente el “Soft Power” argentino.
“Messi desarrolló una marca global, primero en el Barcelona, luego en la selección. Alguien puede ser muy fan de Messi y tener un conocimiento pobre o limitado o incluso negativo de la Argentina”, opinó
Además, afirmó: “No creo que alguien en el gobierno argentino, ayer y hoy, haya pensando en algo así como una ‘conversión’ de la marca Messi en Soft Power para el país”.
“Cuando salimos campeones, la ‘épica’ fue el valor dominante, pero en este mundial, las redes sociales vieron a la selección como modelo de trampa y esa imagen negativa llegó incluso a señalar que la Argentina era un país racista, de modo que no creo en una relación directa entre Messi-Selección-Argentina/país“, sostuvo.
El analista político Andrés Malamud terció: “La despedida de Messi restaña heridas. La imagen de Argentina salió herida del Mundial, y la rehumanización de Leo (orfandad, despedida, retiro) vuelve a tornar simpática la celeste y blanca”.
Pero su despedida del seleccionado “no afecta directamente (al país). Nadie invierte ni elige destino turístico por la cuna de su ídolo”, concluyó.


