Salta

Crece la Moda circular en Salta por conciencia ambiental, consumo responsable y precios accesibles

La moda circular dejó de ser una tendencia “de nicho” para transformarse en una práctica cada vez más común en Salta.

En un contexto atravesado por el aumento del costo de vida, la sobreproducción textil y la preocupación por el impacto ambiental de la industria de la indumentaria, este modelo propone algo simple pero potente: darle una segunda (y hasta una tercera) oportunidad a la ropa, evitando el descarte y frenando el consumo compulsivo.

Así lo explicó Patricia Zapata, impulsora de un espacio de moda circular en la ciudad, quien aseguró que el fenómeno no se limita a lo económico.

No es solamente una cuestión de plata. Hay mucha gente que viene porque quiere dejar de comprar en empresas o fábricas que contaminan”, señaló, al describir el cambio de mentalidad que observa en distintos sectores sociales.

Según Zapata, el consumismo acelerado y la irrupción de marcas de producción masiva —mencionó especialmente plataformas como Temu y Shein— generaron un circuito de descarte “terrible”, con prendas de baja durabilidad y calidad cuestionada. En esa línea, sostuvo que ya existen alertas en otros países sobre los efectos contaminantes de ese tipo de producción, y hasta mencionó que en algunos mercados se aplican restricciones o regulaciones para limitar el ingreso de mercadería.

En Salta, dijo, la moda circular está creciendo incluso entre personas que no atraviesan dificultades económicas.

Vienen señoras que no tienen problemas de plata, pero creen que comprando en shoppings fomentamos este tipo de comercios. Entonces les gusta venir”, sostuvo.

Para ellas —remarcó— el valor está en consumir de forma más responsable y aprovechar prendas en excelente estado que pueden seguir usándose sin necesidad de comprar nuevas por presión de marketing o tendencia.

Una práctica que también adoptan las grandes marcas

Lejos de ser un circuito informal, Zapata afirmó que este sistema ya se ve incluso en Europa, donde algunas marcas reconocidas comenzaron a promover espacios de “segunda oportunidad”.

“Las mismas marcas tienen al lado del comercio uno que se llama ‘la segunda oportunidad’. Vos vas con ropa de la marca, la dejás y te llevás otra, siempre de la misma marca”, explicó, como ejemplo de cómo la industria también empieza a adaptarse.

Este giro, consideró, está vinculado al impacto ambiental y al exceso de stock que se genera cada temporada.

“La mayoría de las empresas terminan la temporada y no saben qué hacer con la mercadería. La tienen que liquidar como sea”, señaló.

Según su análisis, en muchos lugares las liquidaciones son agresivas —con descuentos del 70 u 80%— para evitar el costo adicional de almacenamiento, galpones y logística.

Del comercio tradicional al modelo circular: “Es un favor que nos hacemos todos”

Patricia Zapata conoce el rubro desde ambos lados: antes de impulsar la moda circular, tuvo un negocio de venta de ropa tradicional y admitió que ese esquema se volvió insostenible.

Describió que la mercadería que se vende masivamente en circuitos como Avellaneda o Flores no siempre es de buena calidad, pero aun así resulta cara.Además, explicó que los costos de mantener un local —alquiler, reposición, empleados e impuestos— obligan a multiplicar el precio de venta.

De lo que vendés, el 30% se va a impuestos: IVA, renta y municipal”, sostuvo.

Para Zapata, ese sistema empuja al consumidor a pagar caro por prendas que muchas veces no ofrecen durabilidad, y también deja a los comerciantes en una situación cada vez más compleja.

Desde esa experiencia, dijo, decidió volver a la ropa pero “desde otro punto”: la moda circular como un círculo donde todos ganan.

Yo te hago un favor a vos para desocuparte el placard. Te doy algo por esa ropa. Yo también gano y también gana el que compra. Acá ganamos los tres”, explicó.

En ese esquema, lo importante no es si la prenda fue usada una o veinte veces, sino su estado real. “A mí lo que me importa es que esté en excelentes condiciones: que no esté rota y que esté limpia”, remarcó.

El objetivo es que el comprador encuentre oportunidades reales y pueda elegir ropa que funcione para su vida cotidiana sin pagar precios excesivos.

Selección y venta: cómo funciona el sistema

El modelo se sostiene a partir de personas que se convierten en “proveedoras” o socias del sistema.

Zapata detalló que quienes llevan prendas pasan por una preselección: el equipo recibe la mercadería, evalúa condiciones y luego define qué queda para la venta y qué no.

El precio lo establece el espacio, aunque las dueñas de las prendas tienen la última palabra. Si no están de acuerdo con el valor propuesto, pueden retirar su ropa. La ganancia se divide en un esquema “50 y 50” y se liquida de forma mensual.

Actualmente, Zapata estima que cuenta con unas 65 proveedoras, con un flujo constante: algunas llevan ropa todas las semanas y otras lo hacen de manera esporádica.

Liquidaciones y “reventón”: la idea es que no quede nada

Con el cambio de temporada, la moda circular también se ajusta al calendario de consumo. En ese sentido, Zapata anunció que a partir del 1 de febrero iniciará una etapa fuerte de liquidación o “reventón”, con precios especialmente bajos: la mayoría de las prendas se ofrecerán a $2.000, $5.000 y $10.000, incluso vestidos que suelen valer $40.000 o $45.000 y quedarán a $10.000.

Según explicó, esta estrategia responde a una realidad que se repite entre quienes dejan la ropa.

Esa lógica marca una diferencia con el comercio tradicional: el fin no es acumular stock, sino rotar, reutilizar y darle circulación real a las prendas para evitar que terminen descartadas.

Dónde queda y cómo contactarse

El emprendimiento funciona en la zona de Los Perales 2, Tres Cerritos, pasando la segunda rotonda.

La venta y promoción se maneja principalmente por redes sociales, a través de Instagram (mencionado como “La Moda Circular”) y también mediante un grupo cerrado de WhatsApp.

La atención al público suele ser jueves, viernes y sábado.

Un cambio cultural que ya se siente en Salta

Para Patricia Zapata, la moda circular no solo significa ahorro, sino un cambio de mentalidad: consumir menos, elegir mejor y extender la vida útil de la ropa.

Hay prendas que pueden tener cuatro años y seguir vigentes. Vestidos de fiesta que se pueden usar, tal vez con una mínima modificación”, señaló.

En definitiva, la moda circular avanza como una respuesta concreta a una industria que produce en exceso y contamina, pero también como una alternativa social que permite acceso a vestimenta de calidad sin caer en la obligación de “comprar lo nuevo” todo el tiempo.

En Salta, la práctica ya no se limita a una necesidad económica: se consolida como una decisión consciente, compartida y cada vez más elegida.

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