Salta

Crimen de Natalia Cruz: la familia reclama negligencias judiciales en torno a la perimetral de la víctima

El asesinato de Natalia Marilín Cruz, de 37 años, abrió una fuerte polémica en torno a las medidas de protección que la víctima había solicitado meses antes y al accionar de las fuerzas de seguridad el día del hecho.

Mientras la investigación avanza, el principal sospechoso, Orlando Serapio, permanece prófugo.bDurante el sepelio, familiares de la mujer cuestionaron las primeras versiones oficiales y aseguraron que Natalia contaba con custodia policial fija desde el 3 de febrero, tras reiteradas denuncias por violencia y hostigamiento contra su expareja.

Sin embargo, el martes 17 —feriado de Carnaval— no había efectivos en la vivienda del barrio Luz y Fuerza cuando ocurrió el crimen .Azucena Colque, hermana de la víctima, afirmó que la consigna había sido dispuesta por la Justicia pero no se cumplió ese día.

Según su testimonio, esa misma mañana Natalia acudió a la comisaría para reclamar la presencia policial y le informaron que no había personal disponible. De acuerdo con lo expresado por la familia, los efectivos se encontraban afectados a un operativo en una carpa ubicada sobre la ruta 36, a unos 800 metros del domicilio.

Los allegados también señalaron presuntas falencias en la asistencia sanitaria, al indicar que el hospital local no contaba con ambulancia al momento del ataque.

La reconstrucción preliminar sostiene que el acusado habría retirado previamente a los hijos de la pareja del domicilio y los dejó al cuidado de familiares antes de regresar a la vivienda, donde Natalia se encontraba sola. La hipótesis es que el hecho fue premeditado.

El dolor de la familia se vio agravado por demoras en la entrega del cuerpo. Durante más de un día, los allegados velaron una fotografía en la sala municipal de Campo Quijano y recién el jueves por la tarde pudieron despedirla brevemente antes del traslado al cementerio Jesús Misericordioso.

Natalia era docente recientemente recibida, participaba activamente en la parroquia Santiago Apóstol y estaba vinculada al fútbol femenino local: había impulsado el equipo “Las Águilas” y jugaba un torneo de fútbol 7 en el barrio San Roque. Dejó dos hijos, de 11 y 17 años.

Denuncias previas y medidas judicialesSegún documentación oficial, Cruz había denunciado en noviembre de 2025 situaciones reiteradas de violencia y acoso por parte de Serapio. En su presentación relató llamados constantes, insultos, control permanente y persecuciones, incluso durante actividades religiosas y tareas cotidianas.

También dejó constancia de que el hostigamiento le provocaba crisis de ansiedad y problemas de salud vinculados al estrés. En esa declaración, además, señaló que su expareja le impedía salir del domicilio y la amenazaba con denunciarla por abandono del hogar, lo que —según expuso— afectaba su vida laboral y personal.

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