
Rodolfo Serrano, presidente de la Fundación Azul, exige homenaje, verdad y liderazgo institucional: “No se puede celebrar sin recordar a quienes entregaron su vida, ni callar ante quienes fueron silenciados”.
En el marco del bicentenario de la Policía de Salta, la Fundación Azul, presidida por Rodolfo Orlando Serrano, vuelve a poner sobre la mesa dos temas que, lejos de los actos protocolares y los uniformes de gala, interpelan a la institución desde sus raíces: la necesidad de honrar a quienes murieron cumpliendo su deber, y la urgencia de dar respuestas por las muertes del comisario Néstor Piccolo y el aspirante Mamani Maita. Serrano, ex efectivo y referente de una organización con amplio respaldo social, impulsa desde hace años la Plaza Pública “Memoria a los Policías Caídos en Cumplimiento del Deber”, ubicada en Parque Belgrano, zona norte.
Se trata de un espacio simbólico que busca mantener viva la memoria de quienes, como él dice, “entregaron lo más valioso que tiene un ser humano: su vida”.
“La historia de la Policía de Salta no puede contarse sin reconocer a los 33 hombres y mujeres que murieron en cumplimiento del deber. Este 200° aniversario sería el momento ideal para que una gestión policial se detenga a rendirles honor, pero una vez más la ignorancia y las jerarquías desplazaron ese acto de justicia simbólica”, denunció.
Sin embargo, el homenaje no puede estar completo sin hablar del presente y de las muertes que duelen.
Serrano hizo referencia directa a dos casos que marcaron a la familia policial: el “suicidio” del comisario Néstor Piccolo y la trágica muerte del aspirante Mamani Maita, sobre los cuales —afirma— no hubo explicaciones claras ni responsabilidades asumidas. “Hasta la fecha todo se ocultó. Nadie dio respuestas. ¿Cómo puede celebrarse un aniversario mientras se callan estos hechos? La institución necesita un conductor con liderazgo real y vocación de servicio. La seguridad es una política de Estado, no un asunto burocrático”, expresó.
En ese contexto, la Fundación Azul solicitó formalmente al gobernador Gustavo Sáenz el relevo del actual jefe de Policía, señalando una “falta total de diálogo con los subordinados” y una gestión carente de conducción.
Para Serrano, estos 200 años no pueden limitarse a un acto conmemorativo.
“Es hora de dignificar a quienes murieron por su vocación, pero también de asumir responsabilidades por quienes fueron empujados al límite por el abandono institucional. La memoria sin verdad, no construye futuro”, sentenció.
La Fundación Azul, que ya recibió reconocimiento social y respaldo internacional, continuará con su trabajo de visibilización, homenaje y reclamo.
Porque, como insiste su presidente: “no murieron en vano, su sacrificio debe dejar una huella que transforme a las futuras generaciones de policías que resuena en la familia de las nuevas generaciones policiales”, concluyó.
La Policía de Salta conmemoró este lunes su bicentenario, una de las instituciones más antiguas y emblemáticas de la provincia.
Su historia se remonta a la fundación de la ciudad de Salta en 1628, y tomó forma oficial el 24 de diciembre de 1821 con la creación del Departamento General de Policía, dando origen a la Policía del Estado.