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El Municipio de Cerrillos intervino el Ente y habrá Corso de Flores 2026

Durante una semana, Cerrillos convivió con una certeza amarga: por primera vez en más de 120 años, el Corso de Flores podía no realizarse. La posibilidad de que la Capital Provincial del Carnaval quedara sin su fiesta más emblemática expuso una trama de desprolijidades políticas, vacíos normativos y disputas internas que terminaron paralizando la organización del Carnaval 2026.

Sin embargo, en las últimas horas, el escenario dio un giro decisivo. El Municipio resolvió intervenir el Ente Autárquico Descentralizado “Corsos de Flores” y garantizar la realización de la 120° edición de la tradicional celebración. La decisión fue comunicada por el intendente Enrique Borelli durante una reunión con representantes de las agrupaciones carnestolendas locales en la Sala de Situaciones de la Municipalidad. Allí, el jefe comunal informó que, mediante una resolución, se dispuso la intervención del Ente creado por el Concejo Deliberante, ante la imposibilidad de conformar sus autoridades y la ausencia de mecanismos alternativos previstos en la ordenanza vigente.

El origen del conflicto fue claro y concreto. La Ordenanza N° 661/25, sancionada a contrarreloj antes de las fiestas de fin de año, estableció un esquema de conducción del Ente Autárquico que dependía de acuerdos políticos que nunca llegaron. La falta de consenso entre los ediles para designar autoridades y la inexistencia de un procedimiento supletorio dejaron al organismo acéfalo, sin capacidad operativa y con la temporada de Carnaval avanzando en toda la provincia. El resultado fue un vacío institucional que, de no mediar una intervención, condenaba a Cerrillos a quedarse sin corsos. “En toda la provincia el Carnaval ya está en marcha y en Cerrillos no se pudo iniciar ninguna actividad por la forma de elección establecida en la ordenanza. Por eso tomé la decisión de intervenir el Ente a través de una comisión normalizadora”, explicó Borelli.

El intendente remarcó además el acompañamiento de las agrupaciones, que comprendieron la urgencia de la medida y se sumaron a una salida excepcional con un mandato acotado: organizar el Carnaval 2026 y concluir sus funciones una vez finalizados los corsos y realizada la rendición de gastos correspondiente. La comisión normalizadora quedó conformada con Alejandro Palomino como presidente y Víctor Colque como vicepresidente. Ambos tendrán a su cargo no solo la organización del Corso de Flores, sino también el conjunto de actividades carnestolendas previstas para este año. Según se informó oficialmente, la 120° edición tendría como fechas tentativas de inicio el viernes 23 y sábado 24, con continuidad hasta los feriados de Carnaval inclusive. En los próximos días se anunciarán los horarios y el valor de las entradas.

Tensión política

Más allá de la solución administrativa, el conflicto develó las complejidades que atraviesa el Concejo Deliberante cerrillano. La sesión extraordinaria convocada para tratar el Corso de Flores expuso desinterés, desconocimiento normativo y una fractura interna que atraviesa incluso a la oposición. Durante el debate, se aprobaron modificaciones puntuales a los artículos 1, 2, 4 y 5 de la Ordenanza 661/25, aclarando aspectos básicos que habían sido objeto de interpretaciones erróneas. Entre ellos, se ratificó que las decisiones del Ente se adoptan por mayoría simple y se dispuso el traspaso del patrimonio —dinero y bienes— de la comisión anterior a la actual comisión normalizadora.

Las modificaciones contaron con dictamen favorable de la Comisión de Legislación General y el acompañamiento de los concejales Corimayo, Kairuz, Mamani (LLA), Ríos y Albeza. En contra votaron Landriel, López Soto (LLA) y García, dejando expuesta una ruptura interna en La Libertad Avanza y una oposición incapaz de sostener una posición coherente. El episodio más llamativo fue protagonizado por el concejal López Soto, quien aseguró no oponerse al Corso y definió la celebración como “una actividad del pueblo y para el pueblo”, para luego votar en contra de las modificaciones que permitían destrabar el conflicto.

La sesión no solo permitió avanzar en la normalización del Ente, sino que confirmó una lógica política que ya había sido advertida: la priorización del conflicto por sobre el funcionamiento institucional. Mientras el Carnaval quedaba al borde de la suspensión, la discusión se empantanaba en internas, cuartos intermedios estériles y rechazos que no ofrecían ninguna alternativa superadora.

La puesta en valor del Corso

El trasfondo de la disputa excede lo administrativo. El Corso de Flores no es un evento más en la agenda cultural de Cerrillos. Se trata de una celebración con 120 años de historia, reconocida como patrimonio cultural local y con un impacto económico concreto. En la edición anterior, convocó a más de 30 mil personas y generó un movimiento clave para comerciantes, feriantes, comparsas, trabajadores temporarios y el sector turístico. En un contexto económico adverso, la posibilidad de perder el Carnaval implicaba también una pérdida directa de ingresos y oportunidades para cientos de familias. Con la intervención del Ente y la conformación de la comisión normalizadora, el Municipio logró evitar un quiebre histórico y encauzar una salida institucional a un problema que pudo haberse resuelto mucho antes. “Tenemos que dejar de lado los egoísmos: el Corso de Flores cumple 120 años, es parte de nuestra identidad y debemos defenderlo, jerarquizarlo y mantenerlo en lo más alto”, afirmó Borelli, sintetizando una demanda que atraviesa a toda la comunidad. Cerrillos tendrá Carnaval en 2026. La fiesta volverá a las calles y el Corso de Flores celebrará su aniversario número 120.

No obstante, los días de tensión dejan una lección política ineludible: cuando la improvisación legislativa y las internas partidarias se imponen, incluso las tradiciones más arraigadas quedan en riesgo. Esta vez, la intervención llegó a tiempo. La responsabilidad, de ahora en más, será aprender del error para que nunca más el Carnaval de Cerrillos dependa de la torpeza institucional.

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