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El Senado fijó condiciones al nuevo esquema de peajes en la ruta 34

La Ruta Nacional 34 volvió a colarse en el centro de la escena legislativa salteña, pero esta vez no solo como diagnóstico de deterioro sino como campo de disputa política frente al nuevo esquema de concesiones que impulsa el Gobierno nacional.

Durante la sesión de este jueves en el Senado provincial, el representante de General Güemes, Enrique Cornejo, y su par de Rosario de la Frontera expusieron con claridad una preocupación compartida: la necesidad urgente de obras, pero también los riesgos de un rediseño del sistema de peajes que podría impactar de lleno en la vida cotidiana de miles de salteños.

Cornejo abrió el debate con una referencia concreta a las gestiones realizadas ante Vialidad Nacional. En ese marco, detalló que los legisladores del sur provincial mantuvieron una reunión con autoridades del organismo para interiorizarse sobre las futuras concesiones de la Ruta 9/34. El senador no solo respaldó el proceso licitatorio, sino que dejó en claro que el acompañamiento político tiene condiciones. La principal: garantizar la continuidad laboral de unas 50 familias vinculadas al peaje de Cabeza de Buey, un punto sensible en el esquema actual. Pero el eje más tenso apareció al abordar la posible relocalización de estaciones de peaje.

Cornejo advirtió sobre el impacto que tendría una nueva ubicación entre Metán y Rosario de la Frontera, planteando alternativas para evitar interferencias en un corredor con alta circulación diaria. En esa línea, remarcó que la cercanía entre ambas ciudades convierte cualquier costo adicional en un problema directo para trabajadores, estudiantes y actividades comerciales.

El planteo no es aislado. De hecho, forma parte de un documento formal elevado a Vialidad Nacional, donde varios senadores expresaron su “profunda preocupación” por el deterioro de la ruta y el riesgo permanente para quienes la transitan. Ese documento describe una traza con baches de gran magnitud, falta de señalización y banquinas deterioradas, además de un dato que no es menor: la reiteración de siniestros viales, incluso con víctimas fatales, en los tramos más críticos entre Rosario de la Frontera, Metán y General Güemes.

Obras prometidas y condiciones

Uno de los puntos que generó cierto optimismo fue la confirmación de que las empresas adjudicatarias tendrán un plazo de un año para poner en condiciones la ruta antes de comenzar a cobrar peaje. Cornejo fue enfático: no habrá aval político para el cobro si la traza no está en condiciones.

En paralelo, se mencionó el inicio de obras en algunos tramos y la apertura de ofertas prevista para mayo, lo que marca un cronograma en marcha, aunque todavía con demasiados interrogantes.

El senador por Rosario de la Frontera endureció el tono y llevó la discusión a un terreno más directo. Si Cornejo habló de condiciones, su colega habló de límites. Tras participar de la misma reunión con Vialidad, el legislador celebró la decisión nacional de avanzar con nuevas concesiones, pero lanzó una crítica sin matices al esquema anterior, al que calificó como una estructura que cobraba peajes “con cero devolución” en mantenimiento.

Sin embargo, el punto más fuerte de su intervención fue el rechazo a la posible instalación de un peaje en la zona de El Naranjo, en un tramo clave para la dinámica regional. El argumento es simple, pero difícil de refutar: la conexión entre Rosario de la Frontera y Metán no es ocasional, es estructural. Salud, educación, actividad judicial y comercio dependen de ese corredor. Cargarlo con un peaje implicaría, según advirtió, “meterle la mano en el bolsillo” a vecinos que utilizan la ruta de manera cotidiana.

Detrás de las intervenciones, lo que aparece es algo bastante más profundo que un reclamo por infraestructura. La Ruta 34 es un corredor estratégico para el norte argentino, tanto en términos productivos como de integración regional. Y ahí está el nudo del conflicto: cómo compatibilizar un esquema de financiamiento basado en peajes con una realidad social donde el uso de la ruta no es opcional, sino parte de la vida diaria.

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