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Elecciones en Brasil: las claves que dejó el triunfo de Flávio Bolsonaro y el impacto en Argentina

La victoria del candidato del Partido Liberal frente a Lula da Silva en la primera vuelta volvió a poner en escena el avance de la derecha en América Latina. El resultado también dejó advertencias para Javier Milei y una señal para Cristina Kirchner y el peronismo de cara a 2027.

La sorpresiva victoria de Flávio Bolsonaro sobre Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil tuvo impacto más allá de las fronteras del país vecino. El resultado fortaleció políticamente a Javier Milei, pero también dejó una serie de advertencias sobre el futuro electoral argentino.

El análisis realizado por consultores y fuentes políticas identificó varios puntos en común: el avance de las fuerzas de derecha en la región, las dificultades de los oficialismos para conservar el poder, el peso de la polarización y las limitaciones de las encuestas para anticipar los resultados.

Milei salió fortalecido por su apuesta

El presidente Javier Milei había respaldado públicamente a Flávio Bolsonaro cuando todavía aparecía por detrás de Lula en las mediciones. Incluso viajó a Brasil el 25 de julio para participar del acto de nominación del candidato del Partido Liberal.

En ese momento, una medición de AtlasIntel utilizada como referencia por la Casa Rosada ubicaba a Lula con 40% de intención de voto y a Bolsonaro con 32%. Pese a esa diferencia, Milei decidió involucrarse directamente en la campaña.

El resultado fue interpretado dentro del Gobierno como una confirmación de la estrategia presidencial de respaldar a dirigentes con los que comparte afinidad ideológica, incluso cuando las encuestas todavía no muestran un escenario favorable.

Milei celebró el resultado y destacó la posibilidad de profundizar la relación entre Argentina y Brasil en los ámbitos comercial, cultural y político.

La derecha consolida una tendencia regional

La elección brasileña también reforzó una tendencia que atraviesa a distintos países de América Latina. Según el relevamiento citado en el análisis, las fuerzas de derecha o centroderecha ganaron 14 de las últimas 20 elecciones realizadas en la región.

Para los especialistas consultados, el fenómeno no parece limitado a casos aislados. La elección brasileña volvió a mostrar el crecimiento de espacios de derecha y la capacidad de estas fuerzas para disputar el poder en distintos escenarios nacionales.

Sin embargo, detrás de esta tendencia aparece otro dato que puede resultar menos favorable para Milei: una gran cantidad de gobiernos en ejercicio también fueron derrotados en las urnas.

La advertencia para Milei: los oficialismos tienen dificultades para reelegir

El triunfo de Flávio Bolsonaro se produjo sobre un presidente que buscaba continuar en el poder. Lula había derrotado a Jair Bolsonaro cuatro años antes, pero en esta oportunidad quedó en segundo lugar.

De acuerdo con el relevamiento de Federico Aurelio, director de Aresco, 20 de los últimos 24 oficialismos perdieron elecciones en América Latina.

Lucas Romero, director de Synopsis, planteó una tendencia similar. Según su análisis, desde 2018 se produjeron 28 triunfos de la oposición sobre 33 elecciones presidenciales realizadas en la región.

Para Milei, el dato adquiere especial relevancia porque en 2027 buscará la continuidad de su gobierno. A diferencia de 2023, cuando llegó a la elección como candidato capaz de canalizar el rechazo al sistema político, deberá defender su gestión y disputar la continuidad en el poder.

El desafío de transformar el rechazo en votos

Otra de las claves que dejó Brasil fue la capacidad de una oposición para concentrar el descontento contra un gobierno.

El análisis citado señala que Flávio Bolsonaro logró convertirse en el principal receptor del rechazo a la gestión de Lula. Esa situación plantea un interrogante para la Argentina: el nivel de desaprobación de un gobierno no necesariamente se transforma en votos opositores si no existe una candidatura capaz de concentrarlos.

Según las mediciones mencionadas por Federico Aurelio, alrededor del 60% desaprobaba la gestión de Milei, mientras que el peronismo reunía aproximadamente 30% de intención de voto.

La diferencia muestra que existe un universo de votantes críticos del Gobierno que no necesariamente encuentra una representación electoral inmediata en la principal fuerza opositora.

Brasil mostró una elección fuertemente polarizada

La primera vuelta brasileña también evidenció el peso de la polarización. Flávio Bolsonaro obtuvo 47,03% de los votos y Lula alcanzó 45,16%.

Entre ambos reunieron el 92,19% de los sufragios, mientras que ninguna de las restantes candidaturas superó el 3%.

Para los especialistas, el escenario brasileño podría anticipar una dinámica similar en Argentina durante las elecciones presidenciales de 2027: una oferta electoral inicialmente fragmentada podría terminar concentrándose alrededor de dos grandes polos.

Esta dinámica podría reducir el espacio disponible para terceras fuerzas, dirigentes provinciales o alternativas que intenten ubicarse por fuera de La Libertad Avanza y el peronismo.

Las encuestas volvieron a quedar bajo la lupa

Otro de los puntos que dejó la elección brasileña fue el desempeño de las encuestas. La mayoría de los sondeos ubicaba a Lula en el primer lugar durante la recta final de la campaña.

Una recopilación de Poder360 sobre 14 encuestas nacionales mostró que Lula aparecía primero en diez mediciones, Flávio Bolsonaro encabezaba tres y una registraba un empate.

El resultado de las urnas fue diferente. Bolsonaro consiguió 47,03% y Lula 45,16%, una diferencia de 1,87 puntos.

La situación volvió a instalar el debate sobre el alcance de las encuestas para anticipar resultados electorales y sobre la necesidad de interpretar las mediciones como fotografías de un momento y no como una representación definitiva del escenario político.

La señal para Cristina Kirchner

La elección brasileña también abrió una comparación con el escenario del peronismo argentino.

Jair Bolsonaro estaba preso, condenado e impedido de competir, pero mantuvo capacidad para ordenar a su espacio. Eligió a su hijo Flávio como candidato y logró transferirle buena parte de su capital político.

Incluso, el candidato del Partido Liberal obtuvo más votos que los conseguidos por su padre en la primera vuelta de 2022: pasó de 43,20% a 47,03%.

La situación ofrece una referencia para Cristina Kirchner, quien también está condenada e impedida de competir. El caso brasileño muestra que un liderazgo que no puede presentarse a una elección puede conservar influencia si consigue impulsar a un dirigente capaz de representar de manera clara a su espacio.

La incógnita para el peronismo argentino será si Cristina puede encontrar una figura que conserve su núcleo electoral y, al mismo tiempo, tenga capacidad para sumar nuevos votantes y disputar una elección polarizada contra Milei.

Fuente: Infobae

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